Richard Cacchione Amendola / César Corcuera García (editores) LXII Verdadero ariete de este grupo es el poeta Marco Antonio Corcuera quien, realizando silenciosa labor de abeja, hace posible hasta hoy la ininterrumpida, cadena de ediciones del vocero trimestral, pues para cada edición es necesario un desembolso de aproximadamente seis mil soles oro […]. Desprendimiento que revela con clara claridad su elevado aprecio por el arte y su acendrado cariño hacia la poesía y a todo lo que signifique depuración del espíritu humano. Marco Antonio ha viajado ―con el exclusivo fin de vincular el arte norteño y peruano con el extranjero― a varios países en diferentes oportunidades. Estuvo en Ecuador (1955), Bolivia (1956), Chile, Brasil y Uruguay (1958), Estados Unidos y Canadá (1960), Méjico y nuevamente Estados Unidos (agosto y septiembre de 1962). Ha visitado la cuna del saber espiritual de esos países y recibido agasajos, muestras de aprecio y estímulos, como el de Javier Saralegui ―en Montevideo―, director de la revista Julio Herrera y Reissig; la cálida sopesación de su vocero de parte de la Asociación de Escritores Latinoamericanos, de Nueva York. Así mismo la revista es conocida en Europa, Asia y África, con cuyos países el vate canjea el pan espiritual, que es el inconmensurable y sublime arte de la poesía. […]. Tal es a grandes rasgos, la encomiable labor realizada por el hombre que empezó a escribir desde los 16 años de edad, allá en la andina y fecunda Contumazá. Tal es la silente nota biográfica del hombre cuya máxima aspiración es seguir recogiendo el más reciente zumo inédito de la poesía para entregarlo a sus hermanos de corazón y a sus hermanos de espíritu. El hombre de quien Jesús Arellano, en el Suplemento Literario de El Día (Méjico), ha dicho: “Afable, sencillo y de una desesperante modestia, es un excelente poeta, tan modesto, que nos da la impresión de que ni él mismo lo sabe” (1963). Es pertinente comentar un aspecto de los CTP, al que la crítica no le ha dado la suficiente importancia, y que corresponde a una suerte de “geopolítica literaria” necesaria de precisar. Los CTP cobran su mayor impulso a partir de los años cincuenta, años de profundos cambios en la vida política, social y cultural del Perú y del resto del mundo. A la sazón, la población vegetativa de Lima cambia de modo sustancial debido a la migración de la población del Ande a la costa. Este hecho radicaliza la preponderancia de Lima sobre el llamado “interior del país”. La crítica literaria, centralizada en los principales diarios limeños,
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