Historia de las mujeres. Un derecho conquistado 74 inhumana impiedad proceden unos hombres cristianos que, olvidados de su carácter y de toda su razón política, no tendrá n semejantes en las menos incultas naciones”35. Son numerosos los levantamientos que el sistema de dominación colonial produjo desde los primeros años de la conquista. La sublevación de Manco Inca en 1538, que se prolongó durante más de cuarenta años, comprendió el sitio al Cusco y a Lima, y la segunda etapa principalmente de resistencia en Vilcabamba. Posteriormente en la década de 1600 estalló la violencia en las minas de Laicacota, en Puno36. Pero es a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, coincidiendo con la crisis del Virreinato del Perú debido a las reformas borbónicas, que las protestas se suceden de manera constante. La presencia y participación de las mujeres fue anónima. La historia no registra sus nombres sino a finales del siglo XVIII en la rebelión liderada por José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru, con una presencia de las mujeres con características de liderazgo y heroísmo representada por Micaela Bastidas, Tomasa Titu Condemayta, Cecilia Tupac Amaru, Manuela Tito Condori, Antonia Castro, Bartolina Sisa, Gregoria Apaza, Marcela Castro, Ventura Monjarrás, y Margarita Condori. Fueron ejecutadas, encarceladas, deportadas37. Tres décadas después la lucha se intensificó hasta lograr la independencia en 1821, aunque continuaron los combates previos a la Batalla de Ayacucho en 1824 que selló definitivamente la emancipación del Perú. En esos años, los españoles fusilaron a María Parado de Bellido (1777-1824) por negarse a revelar la fuente de información de los movimientos de Carratalá, al frente del contingente español. En ese período Rosa Campusano tuvo que huir por haber osado cantar el Himno Nacional; Melchora Balandra sufrió castigos y persecución por ser la madre del mártir José Olaya. Otras mujeres, como Brígida Silva de Ochoa, Ventura Ccalamaqui, María e Higinia Toledo, Cleofé Ramos, Matianza Rimachi, Emeteria Ríos, Catalina Fernández de Giraldino, Narcisa Iturregui y Catalina Agueri, participaron en la gesta libertadora en tareas difíciles y de particular cuidado. En reconocimiento a esta abnegada labor, el 11 de enero de 1822, el General San Martín autorizó el uso de la Banda de Honor Blanca y Roja como galardón. Las mujeres mencionadas fueron las primeras en recibir el título honorífico de Caballeras de la Orden del Sol. Pero la ideología de exclusión no cambió con la independencia. No aseguró el fin de las guerras civiles ni las tensiones sociales y étnicas, la concentración del poder por los criollos en gobiernos débiles, dominados por el caudillismo, donde los indios y los negros no tuvieron derechos. Tampoco las mujeres. La primera Constitución Política del Perú escrita por Bolívar, estipula en el Art. 14º que los requisitos para ser ciudadano son: Ser peruano, casado, o mayor de veinticinco años, saber leer y escribir. Tener empleo o industria; o profesar alguna ciencia o arte. 35 CDIP. La Rebelión. Volumen 1°, 1971, p. 4. 36 Norman Meiklejohn. La Iglesia y los Lupaqas de Chucuito durante la colonia. Cusco, 1988, p. 32. 37 Sara Beatriz Guardia, Claudia Luna, Fanny Arango Keeth, Edgar Montiel. Micaela Bastidas. Lima: CEMHAL, 2021. 2da edición.
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