Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

La autobiografía de Benita Galena y las memorias de Vidaluz Meneses como territorios de escritura para historizar la participación política de las mujeres en el siglo XX 574 Benita Galeana nació en el estado de Guerrero (México) en 1903 y murió en 1955. Este personaje en su autobiografía da cuenta de los avatares que en apariencia son personales, sin embargo, de nuevo, aparece aquella frase sabia de Carol Hanisch, perteneciente a la segunda ola del feminismo: “Lo personal es político”. En efecto, una autobiografía o unas memorias dan cuenta de cómo las escritoras leyeron el momento histórico y político que vivieron y también se atreven, no sólo a permitir escribir de sí, desde el YO de mujeres anulado históricamente. En el caso de Galeana es muy importante considerar que esta mujer, militante del Partido Comunista Mexicano (PCM), fue analfabeta durante muchos años, aun cuando ya era militante. Aquí, me permito hacer un excurso que tiene que ver con preguntarme por qué, otros militantes del PCM, no le brindaron las herramientas para devenir alfabeta. Pienso, por ejemplo, en un joven José Revueltas que estuvo en el mismo grupo de la guerrerense. Ahora bien, en el caso de la nicaragüense Vidaluz Meneses (1944-2016), la otra autora que convoca este trabajo, si bien no coincide cronológicamente con Galeana, su coincidencia se debe a lo que narra es un cruce de vidas cotidiana con vida política -como lo hace la mexicana-. En el caso de Meneses, particularmente la época de la revolución sandinista en Nicaragua. Nuestra segunda escritora fue poeta y bibliotecaria. En Balada para Adelina despliega, ora los usos y tradiciones de crianza que tuvo, ora los avatares como luchadora social para derrocar la Dictadura de Somoza. Ambas autoras intercalan sus vivencias meramente cotidianas con los momentos de detenciones por razones políticas y por ello de alta vulnerabilidad por la represión política vivida. Esto nos lleva a plantear nuestra tesis: las memorias y autobiografías son también, en términos de Pierre Nora “lugares de la memoria”. Explicado como: la noción [de memoria] tenía como meta responder las interrogantes sobre las memorias colectiva y nacional, al mismo tiempo que se preguntaba acerca de las relaciones que éstas mantenían con la historia como disciplina. De ser definida, en primera instancia, como el conjunto de lugares donde se ancla, condensa, cristaliza, refugia y expresa la memoria colectiva, la noción se extendería a “toda unidad significativa, de orden material o ideal […].1 Sabemos que contrariamente, desde la visión positivista, aún en muchos centros académicos prevalece el estudio de la historia como documento y monumento, cuyos vestigios son mayormente elementos de los Archivos oficiales. Bajo esta visión historiográfica los escritos de las autoras carecerían de veracidad e importancia. ¿Acaso 1 PDF Eugenia Alier Montaño, “Le lieux de mémoire: una propuesta historiográfica para el análisis de la memoria”, en Historia y grafia, Consultado en https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=58922941007.

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