Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

“La libertad y la tiranía”: Discursos de diosas y emancipadas “hasta que la dignidad se haga costumbre”. CEMHAL 25 años. 54 Pero gracias a este empoderamiento letrado, inteligente, hoy podemos ver a las madres de la patria junto los heroes. Y cabe festejarlas por sus palabras, expresiones que podemos hacer nuestras, que explican nuestro pensamiento, nuestro sentir y pesar. A través de una lectura de la historia con mirada de mujer, ha sido posible reconstruir nuestro ser social, humano, emocional y espiritual. La lucha de las mujeres fue necesaria para la Independencia20. Pero también fueron las mujeres quienes limpiaron la sangre derramada en calles y casas de los pueblos donde se libraron las batallas. Cuando se puso sitio a ciudades y comunidades, ellas se arriesgaron a salir en busca de víveres, agua y ayuda. Al permanecer en sus casas, sostuvieron a sus familias, mantuvieron la unión en las localidades y soportaron los ataques y el asedio de realistas y españoles. Por ello, fueron castigadas en las comunidades, consideradas protectoras de rebeldes, las compañeras, novias, esposas, hijas, o hermanas de los insurgentes. Mujeres de todos los estratos, criollas de clase media o alta, mestizas, cacicas, indígenas, permanecieron en los pueblos y rancherías, en villas y ciudades sufriendo castigos que hoy conmueven. En Pénjamo, Guanajuato, el realista que se convirtió en insurgente momentáneo y luego se asumió emperador mexicano, Agustín de Iturbide, mantuvo encarceladas a más de 300 mujeres y sus familias durante dos años. Como una de las “Glorias Nacionales” se reconoce la cooperación contra el hambre que azotaba a una ciudad sitiada. Resguardada con desánimo por soldados, exangües, hambrientos, un grupo de mujeres se presentó ante el Gral. Nicolás Bravo para decirle: “No podemos pelear, pero podemos servir de alimento para que sea repartido como ración a los soldados”. Los insurgentes impidieron el sacrificio, desapareció el desaliento y retomaron la batalla; ellas salieron a pelear con garrotes y machetes 21. La Enciclopedia de México, en el capítulo de la lucha independentista de la región del Bajío, hoy Estado de Michoacán, consigna numerosas mujeres que participaron en la lucha por la emancipación política. Ademá s de Josefa Huerta Escalante, esposa de Manuel Villalongín, figuran: Dolores Soravilla, que por facilitar recursos a los insurgentes, en cuyo bando combatía su hijo, estuvo presa por má s de ocho meses en Valladolid; Rafaela López, madre de los cinco hermanos Rayón, que ni por salvar la vida del menor de ellos quiso influir en los otros cuatro para que depusieran las armas; María Luisa Martínez, informante de los rebeldes fue fusilada en Erongarícuaro; Gertrudis Bocanegra Lazo de la Vega, fusilada en Pá tzcuaro el 10 de octubre de 1817, y muchas otras cuyos nombres desconocemos participaron en la lucha independentista. La zacatecana, Severa Aróstegui, en 1892, en ocasión del Cuarto Centenario del entonces llamado “Descubrimiento de América”, recitaba: “Me fuera dado legislar un día”, en una loa, un panegírico a la región donde nació Benito Juá rez, primer presidente latinoamericano de pueblo originario. Celebra el “virus patrio” de la tierra que lo vio nacer 20 Guadalupe Gómez y Zacil Sansores. Sin la lucha de las mujeres no habría Independencia. Ed. El Porvenir, México, 2009. 21 Gerardo Silva, Glorias Nacionales, ed. s/n. México, 1879.

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