Lilia Granillo Vázquez 51 decidido apoyo a los independentistas sería encarcelada el 13 de marzo de 1813, bajo la amenaza de que si no delataba a los insurgentes permanecería reclusa perpetuamente. Leona no delató a los conspiradores y fue recluida en el convento de Belem de las Mochas, de donde fue rescatada el 22 de abril del citado año. Tras el rescate parece que Leona escondió entre sus faldas una pequeña imprenta que pasó a los sublevados para auxiliarlos en la publicación del rudimentario Ilustrador Nacional17. Leona Vicario fue además una gran escritora, de maestría poética, mujer de élite, rica heredera, pero siempre animada por la libertad, por la creación de un discurso que animara a la paz. Consciente del momento histórico que vivía, fortalecida cada vez más con el compromiso nacional, predicaba con el ejemplo. Hoy sería considerada una activista y una artista compleja, mujer de vida intensa. Aquí sólo una muestra de su discurso, un diálogo poético entre voces femeninas, escrito según el neoclasicismo de la época, tamizado ya por el sentimiento romántico de amor a la patria. Con ocasión de la Constitución de Cádiz, en 1812, en el contexto de las guerras de Independencia de España y de América, Leona, en ese diá logo, representa magistralmente a “La Libertad” - diosa doliente, con fe, lastimada. “La Tiranía” es monstruosa, jactanciosa, pero reconoce que ha tenido el poder largo tiempo y se debilita, sigue siendo despótica y cruel. “La Nuncia”, mensajera radiante, pone fin al embate anunciando el fin del derramamiento de sangre en Iberoamérica. Leona presagia, profetiza, anticipa que México será libre, anuncia alianzas amistosas. Llega (La Tiranía), y la diosa a tan feroz aspecto Un vivo grito en su sorpresa lanza, Sin que para increpar a su enemigo Le faltasen enérgicas palabras. La Libertad ¿Cómo –le dice– a profanar se atreven, Sangrienta Tiranía, tus pisadas La mansión venturosa que Pelayo A mis cultos devoto consagrara? ¿Más víctimas buscando acaso vienes En estas soledades apartadas, Porque en los pueblos donde impío domina Tu insaciable furor ya no las halla? ¿Qué designio fatal, como son todos Los que en tu negro espíritu se fraguan, Te ha traído a perturbar la paz serena De aquesta fragosísima morada? Allá donde tus leyes sanguinosas Son vilmente de esclavos acatadas, 17 María Román López, et al, Op. Cit.
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