Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Lilia Granillo Vázquez 49 Cristóbal Tupac Amaru, combatió con Andrés Tupac Amarua en Sorata y Azángaro. Marcela Castro participó en el levantamiento de Marcapata, Margarita Condori, combatió con Diego Tupac. Todas fueron ejecutadas, las casas arrasadas y los bienes confiscados. Fueron condenas al destierro, Manuela Tito Condori esposa de Diego Cristóbal Tupac Amaru, así como Ventura Monjarrás, anciana madre de Juan Bautista Tupac Amaru, que murió en la cárcel 13. Evidencias históricas de valiosas mujeres que se descubren al leer las investigaciones que CEMHAL realiza: solteras, ricas, pobres, provincianas, locales, tradicionales, letradas, curiosas, rebeldes. Ahí abundan las madres, esposas, hijas, hermanas de los soldados, de los guerrilleros, de los militares. En el 2010, Segundo Centenario de las Guerras de Independencia, se dio la ocasión de celebrarlas, y aún de hermanarlas con las españolas, en la lucha por obtener su lugar en la plaza pública, en lo que las autoras reconocen como “la conquista de la opinión pú blica”: En lo que América Latina habría que citar al menos los nombres de Ana Iraeta de Mier (realista), Francisca Prieto y Ricaurte, Policarpa Salvatierra, Andrea Ricaurte de Lozano, Mariana Lazarín, Á ngela Gama, Evangelina Tamayo, Teresa Corneja, Manuela Tinoco, Rosa Canelones, Juana Ramírez, Bá rbara de la Torre, Ana María de Campos, Teresa Heredia, Leonor Guerra, Luisa Arrambide de Pacanins, Juana Antonia Padrón Montilla, Manuela Cañizares, María Ontaneda Larraín, Josefa Espinosa de Aymerich (realista), Josefa Sá enz, Josefa Tinajero, Nicolasa Lasso y Gertrudis Guerrero entre otras muchas14. En la historia de México, 1810 evoca un momento memorable, mítico incluso, con la creación de imá genes que enmarcan la construcción de los héroes de la patria. Leamos con ojos de mujeres el caso de Miguel Hidalgo, el padre de la patria, registrado como único prócer, figura representativa y patriótica legitimada. Mientras que la historia oficial ratifica las estampas cívicas, nuestra crítica explica que el “discurso histórico oficial ha reificado estampas cívicas, que se quedan grabadas en la memoria popular y colectiva” (V. Infra.). Se refiere al 16 de septiembre de 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla tocó la campana de la iglesia de Dolores, en Guanajuato, arengó al pueblo mostando un estandarte de la Virgen de Guadalupe e inició (cursivas mías) la lucha de Independencia: El sacerdote, muy letrado y liberal, pegó el grito tras el aviso de su amiga, acaso amada, Doña Josefa Ortiz, Padre y Madre de la Patria respectivamente. En efecto, la Independencia fue alcanzada gracias a la entrega de hombres y mujeres enamoradas de la libertad y dispuestas a dar palabras y vidas, obras y patrimonios en bien de la paz. Muchas, muchas mexicanas y latinoamericanas participaron 13 Sara Beatriz Guardia. “La caravana de la muerte. Heroico sacrificio de la mujer peruana”. Revista Historia de la Mujer en América Latina, Lima, CEMHAL, Año XXV, No. 227, julio – agosto 2024. 14 María Román López, Beatriz Sánchez Hita, Marieta Cantos Casenave. “Mujer y Guerras de Independencia. Paralelismos entre la actitud de la mujer por la conquista de la opinión pública en España y América (1808-1814) en Sara Beatriz Guardia. Edición y compilación. Las mujeres en la Independencia de America Latina. Lima, CEMHAL, UNESCO, USMP, 2010, p. 257

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