Richard Leonardo-Loayza 443 patria —Arequipa— está primero que todo, y que él, como arequipeño, debe salir en defensa de ella y luchar contra el “tirano”. Resulta importante resaltar que Arturo compara a Arequipa con la madre, a la que se debe defender ante este “tirano” “vil y traidor”. Arturo regresa a la lucha, pero má s que la victoria y la gloria, lo que encontrará es la muerte: Arturo, como muchos arequipeños, se inmola en defensa de su ciudad. La intertextualidad con Jorge, novela que apareció treinta años después de la publicación de Lelia, son más que notorias. Primero, se tiene la doble estructura con la que se concibe la obra. Por un lado, como se dijo ya, se encuentra una historia que se ocupa sobre un tema que atañe a lo público, al referir los acontecimientos revolucionarios de 1856-1858, y dentro de este marco, una historia personal o privada, el amor truncado entre Arturo y Lelia. Esta doble estructura recuerda la que se presenta en Jorge, en la que se presenta la historia de las revoluciones (sobre todo la de 1856-1858), y, al interior de esta, la historia de Jorge Flores y Elena Velarde. Si bien en el texto de MNB el romance entre los dos muchachos no se interrumpe directamente por la guerra civil, como sucede con Lelia y Arturo, lo cierto es que precisamente algunas circunstancias generadas a partir de este evento político y bélico impedirán que la pareja se una materialmente en forma definitiva. En tal sentido, un aspecto importante de esta analogía de parejas es que el heroísmo de Arturo recuerda a la actitud decidida y patriótica de Jorge, es como si este último fuera una extensión del personaje de Noboa. En efecto, en ambos jóvenes no hay lugar para la duda cuando deben defender la ciudad. Valientes en extremo, apasionados por su ciudad, son capaces de brindar la propia vida con tal de lograr el objetivo de mantener intacto el honor de Arequipa. De otro lado, cuando MNB refiere los hechos de la invasión de Castilla sobre Arequipa, transcribe algunos párrafos del texto de Noboa, pero eso sí, dejando en claro la procedencia de la cita. En Jorge, el narrador expresa: En este momento, son atacados, recia y simultáneamente, por el frente y el flanco, por la infantería y artillería combinadas. Palmo a Palmo se disputa la victoria; son víctimas de su denuedo. Arce, Goizueta, Franco, y como dice el poeta: “Cada “inmortal” allí ardiente Sobre el destrozado muro, Escribió para el futuro, Su nombre con sangre hirviente” (2010, 514) MNB consigna en una nota a pie de página el nombre del poeta del que extrajo este fragmento. Puede leerse, en Jorge: “Ernesto Noboa” (2010, 514). Y má s adelante: Los Inmortales que aún quedan hacen esfuerzos sobrehumanos para defender la trinchera y muros de Santa Teresa. Sucumben los Navarro, Laisamonte, Zegarra, Jiménez, Guarda, Cisneros, cien héroes más:
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