Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Representaciones de lo indígena y la nación en Clorinda Matto, Dora Mayer y María Jesús Alvarado 412 “peruanista” de Matto impactó en sus lectores y, muy específicamente, en Pedro Zulen y Dora Mayer, fundadores de la Pro-Indígena. Mayer la percibía a Matto como la precursora en las luchas indigenistas, pues ante la propuesta de una escritora salteña de hacerle un homenaje o poner su nombre a una escuela o calle, respondió que podría ser en una escuela digna de llevarlo, pues -parafraseando el “Proemio” de Aves sin Nido- “si Clorinda amó a su noble raza indígena, si quiso disipar la tiranía, correr el telón de las vejaciones, no [hay que] erigirle estatua para que vea el fracaso, la esterilidad de las luchas humanitarias… Su libro no ha traído fruto todavía…”95. Fue distinto con El Deber Pro-Indígena, pues las páginas que Mayer y Alvarado escribieron con indignación moral, si bien no llegaron a tantos lectores del público en general, sí circularon a través de los delegados y del sistema de suscripciones, y fueron consumidas en esos años por intelectuales indigenistas de Lima y provincias, y por los propios indígenas, incorporándose en alguna medida, al lado de otras influencias, a sus visiones, discursos y acciones. No tuvo apoyo político, y sí numerosas dificultades económicas, pues los suscriptores disminuyeron, posiblemente por las variadas posiciones de los socios ante la insurgencia de Rumi Maqui, y luego por el escándalo del “asunto Zulen”. No fue prohibido, ni se sabe que haya tenido a la Iglesia encima, pues era un periódico institucional y ni Mayer ni Alvarado habían enfilado sus críticas contra los curas, sino contra los gamonales y las autoridades civiles que los apoyaban. Alvarado sí sufrió hostilidad por parte de miembros de la Iglesia, pero fue por su defensa del divorcio y por sustentar su proyecto de regeneración de la sociedad (mujeres, indígenas, pueblo) en una moral laica, no en la doctrina católica. En términos de su impacto, posibilitó que se formase, en los lectores urbanos y en la propia población indígena, la percepción de que había un mismo problema –la servidumbre- reiterado mil veces en todo el país. Pero sobre todo, fortaleció la capacidad indígena de auto representarse y de defenderse; posibilitó la auto percepción de una identidad indígena colectiva, que daría pie a nuevas formas de relación, como lo demuestra la historia del Comité Pro Derecho Indígena Tahuantinsuyu (1920-1923), directo descendiente de la Asociación Pro-Indígena. Bibliografia ALVARADO, María Jesús, Nuevas Cumbres. Lima: Tipografía de Evolución Femenina, 1923. ______“Una carta de Samá n”, El Deber Pro-Indígena (Lima), año III, nº 29, febrero de 1915, pp. 107-108. ______“La protesta”, en El Deber Pro-Indígena (Lima), año I, nº 8, mayo 1913, pp. 64-66. ______“La jornada de 8 horas”, En Á lbum 1, enero de 1913, pp. 65-66. Archivo María Jesús Alvarado (AMJA). ______ “La misión del escritor”, en Á lbum 1, 6 de febrero de 1912, pp. 47, 49. AMJA. ______ “¡En plena esclavitud! Para El Deber Pro-Indígena”, en Album 1:El Deber ProIndígena, año 1, nº 5, febrero de 1912, pp. 40-41. AMJA. 95 Mayer (1915: 173).

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