Leticia Romero Chumacero 365 Parnaso Mexicano y en la magna antología Poetisas mexicanas de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, preparada por su paisano José María Vigil para participar en la Exposición Mundial Colombina de Chicago, en 1893. Su producción textual fue comentada, entre otras, por la escritora española Concepción Gimeno de Flaquer, quien la incluyó en una lista de autoras mexicanas fundamentales.21 Sabedores de su inclinación por las letras, los organizadores de actividades cívicas y académicas la invitaron en varias ocasiones a leer poemas en eventos públicos. Fue el caso de la celebración del 15 de septiembre de 1885 –Día de la Independencia mexicana– , cuando, entre otras inauguraciones, tuvo lugar la de la escuela para párvulos de la Plazuela de Tepozán.22 Otro ejemplo es la festividad del año 1900 en torno al aniversario del natalicio de Miguel Hidalgo –héroe de la Independencia–, cuando el Circo Teatro Orrín recibió a dignatarios de la educación mexicana, hubo interpretaciones musicales, coros de niños y una poesía leída por Murguía; después, la comitiva de “má s de tres mil niños” que portaban flores naturales caminó hacia la Catedral para depositar una ofrenda.23 En 1905, ella y otras profesoras eminentes como la colimense Rafaela Suárez, participaron en la organización de conferencias magisteriales dedicadas a funcionarios de alto rango, como el Ministro de Hacienda y el de Instrucción Pública y Bellas Artes.24 Tampoco faltaron los intercambios de epístolas poéticas entre amigas que, además, eran mujeres de letras, práctica tan del gusto de la época. En 1885, María del Refugio Argumedo [Torres] de Ortiz le dedicó un poema a Murguía, quien respondió con otro, publicado un año más tarde; en el primero, Refugio se despedía de Matilde, quien partiría hacia otro estado de la República debido a su matrimonio, pero el marido falleció muy pronto, así que la respuesta de Murguía fue desoladora: ahora, ambas eran viudas.25 Un porcentaje importante de las escritoras de este país activas durante la segunda mitad del siglo decimonono desarrollaron lo más relevante de su obra literaria siendo solteras (Rita Cetina, María del Carmen Cortés, Dolores Correa Zapata, Gertrudis Tenorio…) o cuando habían enviudado (Laura Méndez, Refugio Barragán, Refugio Argumedo…), detalle digno de atención que merece una indagación aparte en relación 21 También mencionó a Isabel Prieto, Esther Tapia, Dolores Prieto, Laura Méndez, Laureana Wright, Teresa Vera, Rosa Carreto, Josefa Heraclia Badillo, Dolores Correa, Gertrudis Tenorio, Refugio Barragán, Josefina Pérez, Refugio Argumedo, Luz Murguía, Luisa Muñoz-Ledo, Dolores Mijares e Isabel Pesado. Vid. Concepción Gimeno de Flaquer, “La mujer mexicana”, en La Patria. Diario de México (28 de abril de 1904), pp. 1-2. 22 Vid. Sin firma, “Noticias: Inauguraciones”, en La Patria. Diario de México, año IX, núm. 2528 (15 de septiembre de 1885), p. 3. 23 Vid. “El natalicio de Hidalgo. Entusiasta manifestación”, en El País. Diario independiente, t. II, núm. 186 (9 de mayo de 1900), p. 2. 24 Vid. Sin firma, “Conferencias en el Conservatorio”, en El Tiempo. Diario católico, año XXIII, núm. 7480 (23 de septiembre de 1905), p. 2. 25 Vid. Refugio Argumedo viuda de Ortiz. “A mi inolvidable amiga Mateana Murguía de Eguiluz”, en Diario del Hogar. Periódico de las familias, año V, núm. 58 (22 de noviembre de 1885), p. 3.; y Mateana Murguía viuda de Eguiluz. “A mi buena amiga María del Refugio Argumedo de Ortiz”, El Parnaso Mexicano. Refugio Barragán de Toscano, 3ª serie (1º de julio de 1886), México: Librería La Ilustración, p. 92.
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