Alejandra Gonzales Lucana 315 En 1934 mientras Riva-Agüero se desempeñó como ministro de Justicia, Instrucción y Culto; García y García le remitió el 2 de marzo, una misiva en la que señala las urgentes necesidades que el Colegio Nacional de Mujeres de Lima presentaba al iniciar el año escolar. La educadora solicitó atención para poder expedir un diploma de competencia extensivo a las ciencias comerciales y domésticas a sus alumnas que concluían los estudios de segunda enseñanza; también requirió la atención al pedido de becas para las alumnas más destacadas, asimismo, solicitó se conceda un aumento de sueldos a la secretaria, tesorera e inspectora del Colegio Nacional de Mujeres. Diez años después, en 1944, García y García, envía dos cartas al político, en la primera, del 20 de enero, la educadora comunica el envío de su último libro escrito y extiende el pedido de realizar la compra de algunos ejemplares para ser obsequiados en las bibliotecas escolares. La segunda misiva, del 18 de septiembre, posee un contenido particular, por el tono de confianza que emplea la educadora para expresar su preocupación respecto a la indiferencia con el que eran recibidos los libros publicados en el Perú, enfatizando que el problema se acentuaba cuando la autoría era de una mujer. A continuación, un breve pasaje de la misiva: Me veo precisada a tomar estas medidas de poca delicadeza y hasta contrarias a mi delicadeza y hasta contrarias a mi carácter, por la indiferencia con que el público recibe los libros nacionales, sobre todo si son debidos a una mujer, y si se confía en dejarlos para la venta en las librerías, se venden muy pocos o tal vez nada (…)12. De esta manera, en un tono íntimo y de confianza, solicita a Riva-Agüero pueda cooperar con su obra bibliográfica, comprando ejemplares de la misma. Estas cartas citadas y otras que se incluyen en el epistolario del prolífico escritor, manifiestan los vínculos que existieron entre la educadora y el intelectual. c. Categoría Participación en los mismos congresos, sociedades, agrupaciones: En este aspecto los actores del entorno intelectual comparten las mismas iniciativas académicas y sociales. Como se ha desarrollado líneas arriba, Elvira García y García formó parte activa de distintas instituciones de índole cultural, intelectual, filantrópica y de asistencia. Así, su nombre figuraba en la constitución de estas organizaciones, desempeñando el rol de docente, vocal, miembro fundador, entre otros. Entre Nous, Sociedad Auxiliadora de la Infancia, Patronato de Damas de la Escuela de Jardineras, son algunas de las instituciones de las que formó parte desde su fundación y establecimiento como hemos visto. También es posible obtener información sobre su participación en sociedades culturales de la época, a través de las menciones que se 12 Riva-Agüero, José. Obras Completas de José de la Riva-Agüero. Lima, 1999, pp. 887-888. Carta de Elvira García y García a Riva-Agüero, Lima, 18 de setiembre de 1944.
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