Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

“Huyendo del ludrivio y vegaciones”: Mujeres en el segundo sitio del Real Felipe del Callao (1824-1826) 234 la cantidad de 228 pesos, por haberse consumido todos sus recursos para su subsistencia. Doña María Ana de Ureta sobrevivió y luego trató infructuosamente de recuperar la casa que le perteneciera a su esposo y que hoy es propiedad del Estado. En alguna ocasión los esposos Osambela cedieron su casa al general San Martín, pero nunca abandonaron la causa del rey. 3. Josefa de Echevarría y Ulloa, cuñada del marqués de Torre Tagle. Nacida en Lima, hija del coronel Juan Echevarría y de doña Ana María Santiago y Ulloa. Testó el 24 de diciembre de 1825.23 Había sido nombrada por el marqués de Torre Tagle como tutora y curadora de sus hijos. Declaró estar casada con Manuel Senra, ausente de la plaza, con quien había tenido tres hijos, de los cuales sobrevivía sólo Josefa, entonces de trece años y a quien destinó a vivir con doña Mercedes Lizano y Urribari. Declaró como sus bienes los que le correspondían de la herencia de sus padres además de la tercera parte de la hacienda Senra y una casa, además de cuatro esclavos de nombres Ignacia, Mercedes Alburrua, José de la Cruz y Mariana, declarando además que su madre Ana María, dejó a su hija Josefa dos esclavos, de nombre Isabel Alburrua y Clemente. Declaró tener un dinero en una parte de la mina de la Compañía de Filipinas que le dejó a su hija, su tío Juan de Oyarzabal. Dijo además, que su madre Ana María, le encargó dejar libres a un negro bozal de nombre José y a una negrita criolla de nombre Patrocinio Ulloa. Manifestó también que, en caso falleciera su hija Josefa, las esclavas Ignacia y Mercedes quedarían libres. Consignó también que durante el sitio, contrajo una deuda con Manuel Pasos quien le prestó quince onzas de oro, mandando a su hija le pague y deber a Pedro Herrera cien o doscientos pesos, mandando también se le pague. Encargó a los señores Martín y Manuel Bengochea la tutoría de los hijos de los marqueses Torre Tagle que habían quedado bajo su cuidado, rogándole al señor gobernador ejercer esta responsabilidad durante el sitio. Nombró como tutor de Josefa al coronel Isidro Alaix. Declaró, asimismo, que había nombrado albacea de su madre a su hermano, el coronel Juan de Echevarría, por lo que designa al deán de la catedral de Lima, Francisco Javier de Echague, rogando acepte este encargo y a José María Galdeano, en segundo lugar. Nombró como sus universales herederos a su hija Josefa y a su esposo Manuel Senra. Fueron testigos José Ruiz Sobrino, Manuel Alvarado y José María Espejo. Declara que su hija Josefa deberá vivir con doña Mercedes Lizano “mientras durase el sitio y la incomunicación con Lima”. Resulta muy evidente la identificación de doña Josefa con la causa realista. No sólo muestra cercanía con el gobernador de la plaza, sino que le encarga al coronel Alaix, hombre cercano a Rodil, la tutoría de su hija Josefa. Doña Josefa percibe el sitio como una circunstancia temporal pues declara que su hija vivirá con la señora Lizano “mientras dure la incomunicación con Lima”, deslizando de esta manera la idea que el antiguo orden debía ser restablecido. 23 Archivo General de la Nación. Registros del escribano José Joaquín Salazar (Folio 378 vta.).

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