Berta Wexler 220 Conclusiones En todos los casos de las mujeres que lucharon por la independencia de los países latinoamericanos y que lograron sobrevivir a los hechos bélicos, al formarse los gobiernos, quedaron ignoradas para ocupar lugares importantes en las políticas gubernamentales. Volvieron a sus hogares, a la vida privada; viudas, sin hijos, con inválidos y heridos en las familias, empobrecidas por los saqueos y confiscaciones y desesperanzadas por tener ante sus ojos a algunos enemigos de ayer, ahora como conductores de la patria. Juana Azurduy y las mujeres del ejército revolucionario, a pesar de estar la mayoría ausentes de los registros históricos, en los momentos más conflictivos de la guerra, todas por igual, ricas y pobres, indígenas, mestizas, criollas, blancas y negras fueron capaces de dar todo con los mayores sacrificios. En 1825 la Municipalidad de Chuquisaca la declara Genio y Heroína, porque ”olvidó la delicadeza de su sexo y dio principio a la marcha enérgica que la ha elevado al rango de mujeres ilustres…y ha señalado su digno lugar en las páginas de nuestra historia, como la única de tan sublime mérito en toda la América del Sud”61 Ana Lau afirma que las mujeres de ser amas de casa o abnegadas esposas en el ámbito privado pasan a ser guerreras apoyando la Revolución con los medios que tenían a su alcance “con igual intensidad y compromiso que sus compañeros varones”62. Una vez terminada la guerra de la independencia Vicenta Juaristi Eguino fue declarada heroína, ella organizó la recepción al General Sucre en La Paz y el recibimiento a Bolívar para el día 17 de agosto de 1825. En ese acto pronunció un discurso de agradecimiento y le entregó la llave de oro de la ciudad. Al año siguiente: “El reconocimiento a las mujeres de La Paz lo hace el Consejo de Gobierno del Perú; por intermedio de su presidente en la ciudad de Lima, don José Hipólito Unanué, 6 de agosto de 1826, le otorga Pergaminos honoríficos y Medalla de Oro, a una de ellas y para todas. Que siendo la Señora María Teresa Arduz, una de las más ilustres matronas, se le otorga la gracia de la Medalla al Libertador Simón Bolívar, al bello sexo. No las rescata por su participación en el ejército, sino por la condición de mujeres, madres de familia respetables (matronas) y con virtudes sociales, y alude de esta manera su aspecto biológico”63. Pero todas llegaron a ver que la patria liberada en 1825, vieron que quienes gobernaban fueron algunos de los propios enemigos de antes. Nos hacíamos entonces 61 Sala Consistorial de Chuquisaca, 25 de noviembre de 1825. 62Ana Lau, Las mujeres en la Revolució n Mexicana. Un punto de vista historiográfico, México. 1995 Pá g. 1 http: www/ideasfem.wordpress.com/textos/j/j05 63 Berta Wexler. “Las mujeres paceñas: una aproximación a su participación en el una aproximación a su participación en el ejército revolucionario del siglo XIX”. Clio & Asociados Nº 5. Memoria Académica, 2000. Págs. 191-207
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