Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sara Beatriz Guardia 183 “También doy a vuestras mercedes noticia que en breve pasará mi marido a la ciudad del Cusco, con la correspondiente guarnición; por lo que es necesario que la gente de vuestras mercedes esté alerta, para bajar luego que corra esta noticia; y si a esto no se avienen vuestras mercedes, prometo acabarlos de plano, como lo he ejecutado con los demás. Tungasuca, diciembre 7 de 1780. Doña Micaela Bastidas”23. “Señores Gobernadores Don Baltasar Cárdenas, Don Tomás Enríquez y Don Mariano Flores. Ya habrá llegado la noticia a ustedes de cómo mi marido se halla actualmente, practicando precisas diligencias, a fin de librar este Reino de los ladores de los Corregidores, de que resultará un beneficio común a todo el Reino y nos veremos libres de semejantes abusos”. Tungasuca, 15 diciembre de 1780. Doña Micaela Bastidas”24 En una carta dirigida al Gobernador José Torres, la información que proporciona es la de una autoridad militar y política: “Tenemos a nuestro favor las provincias de Urubamba, Paucartambo, las ocho parroquias, la de Quispicanchi, Paruro, Tinta, Lampa, Azángaro, Paucarcoclla, Carabaya, la ciudad de Chucuito y otras con innumerable gente; y estando en este estado, es preciso que salgan los ladrones o paguen con sus vidas (…) Tungasuca 15 diciembre 1780, Doña Micaela Bastidas”25. Pero es en la correspondencia de Micaela Bastidas y Túpac Amaru donde es posible conocer su carácter, las acciones que emprendió, y el amor que le profesó. No obstante, es necesario señalar que las cartas fueron dictadas por ella, pues no sabía leer ni escribir. Entre el 23 de noviembre de 1780 y el 23 de marzo de 1781, Micaela le envió 19 cartas. Mientras que del 27 de noviembre de 1780 a diciembre de ese año, Túpac Amaru le escribió ocho cartas. En su primera carta del 23 de noviembre de 1780, Micaela Bastidas le recomienda con afecto: “Te encargo que la comida que tomares sea de mano de los nuestros y de más confianza”26. Al día siguiente escribe que para promover la lucha en Arequipa, “es necesario enviar carteles para que se enteren de su contexto”. Está al corriente de todo lo que sucede en el gobierno de Tungasuca, también intuye la traición que se evidenciará trágicamente: “No puedo menos que participarte como los Curas de Pampamarca, de Yanaoca, el Doctor Bejarano y Don Ramón Moscoso, habían solido escribir al Cusco, al Obispo, y a los demás, relatando todo lo que pasaba en casa, y del número de soldados que 23 Ibídem, p. 12. 24 Ibídem, pp. 13-14. 25 Ibídem, p. 356. 26 La Rebelión, CDIP, Tomo II, Volumen 2°, p. 302.

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