Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Sara Beatriz Guardia 181 A la muerte de su hermano Clemente, heredó el Cacicazgo de los Túpac Amaro, cuyas tierras se extendían por los pueblos de Pampamarca, Surimana y Tungasuca en la provincia de Tinta. Poco después inició los trámites para formalizar dicha posesión, y frente a la negligencia de las autoridades de Tinta y el Cusco, viajó a Lima el 5 de octubre de 1766, para formalizar los trámites de dicha posesión. Allí se relacionó con pensadores cuya influencia fue decisiva en su formación política. Micaela Bastidas Puyucahua, nació el 23 de junio de 1744 en Tamburco, provincia del Corregimiento de Abancay. Hija natural de Manuel Bastidas y de Josefa Puyucahua, y su infancia como la de sus hermanos Antonio y Pedro, fue de pobreza y restricciones. No aprendió a leer ni a escribir, y tampoco hablaba español aunque sí lo comprendía. Su niñez y adolescencia transcurrieron en un período de intentas protestas y levantamientos contra el sistema impuesto por los colonizadores. Micaela Bastidas y José Gabriel Condorcanqui Túpac Amaru, se casaron en el pueblo de Surimana el 25 mayo 1760. Él tenía 22 años y Micaela 16 años. El documento está firmado por el sacerdote, Antonio López de Sosa, que permaneció con la pareja durante la insurrección. De esta unión nacieron tres hijos: Hipólito (1761), Mariano (1762), y después de seis años nació Fernando (1768). Desde el inicio de la relación matrimonial, Micaela Bastidas desempeñó un rol trascendental en la vida de Túpac Amaru y posteriormente en la insurrección. Asumió la administración de las tierras, las cuentas y el pago de los peones durante los frecuentes viajes de su esposo. También cuando Túpac Amaru heredó el Cacicazgo de los Túpac Amaro y tuvo que viajar a Lima; y durante los preparativos de la insurrección cuando durante varios meses recorrió las rutas del sur andino. El 4 de noviembre de 1780, Túpac Amaru le tendió una emboscada al temido corregidor Antonio de Arriaga, apresó a sus colaboradores, y el 9 de noviembre lo ejecutó. Poco después, decretó la supresión de la mita y del pago de impuestos, y en el pueblo de Pomacanchi mandó abrir un importante obraje. Había empezado la más importante insurrección indígena de América Latina que remeció los cimientos coloniales. Lo acompañaron su hijo Hipólito de 19 años y Mariano de 18 años. Durante las dos primeras semanas de noviembre, Túpac Amaru se aseguró la adhesión de varios pueblos, y el 16 de noviembre promulgó el Bando de Libertad de los Esclavos. Según el Informe del Cabildo del Cuzco, contaba con “un ejército de 60,000 indios”18. La poca relevancia que los españoles le otorgaron a la insurrección está expresada en la carta que el Obispo del Cusco, Juan Manuel Moscoso, dirigió el 17 de noviembre al Visitador Jose Antonio de Areche en la que informa que “un indio llamado Jose Túpac Amaro, Cacique del pueblo de Tungasuca se ha revelado”, y agrega: “Aunque los indios por su imbecilidad y rudeza no deben ser apremiados con censuras, he puesto declaratorias contra el Rebelde en todas las puertas de las 18 La Rebelión, CDIP, Volumen 1°, p. 120.

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