Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

177 LAS MUJERES EN LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Sara Beatriz Guardia Directora CEMHAL El 9 de diciembre de 1824, en la Pampa de Quinua, a 37 kilómetros de la ciudad de Ayacucho, el Ejército Libertador del Perú al mando de Antonio José de Sucre venció a las tropas realistas, logrando una victoria que selló la gesta emancipadora del Perú y el continente americano. Por ello, en el bicentenario de la Indepedencia del Perú, es importante destacar la participación de las mujeres en la lucha por la independencia del Perú. Lo cual plantea la necesaria revisión de cómo ha situado la historia esta presencia y qué desafíos y retos implica la reconstrucción del pasado femenino1. Se trata de una historia donde la presencia de las mujeres ha sido borrada, ignorada, minimizada2. Reconstrucción que además implica considerar que nuestra historia hasta hace cinco décadas estuvo dominada por la hegemonía del concepto eurocéntrico, que concibe a Europa como el centro, y sus valores como el sistema de valores universales. Solo a partir del desarrollo de la etnohistoria andina, intento sistemático por explicar el pasado de estas sociedades cambió la visión que se tenía de su organización, y de los términos de reciprocidad y redistribución en la organización económica del Estado inca3. El principio de dualidad empezó a ser utilizado por los historiadores en nuevas lecturas de la organización social y política andina, con su propia lógica, la existencia de una noción ritualizada del espacio4; categorías, mecanismos de resistencia, y sobrevivencia. La conquista significó en el siglo XVI el inicio de una relación plena de conflictos y discrepancias. Los conquistadores y sus descendientes conformaron la clase dominante sustentada por tres ejes de poder: la administración pública a cargo del Virrey, el Cabildo o Ayuntamiento integrado por criollos, y la Iglesia representada por el episcopado, las órdenes religiosas y el Santo Oficio. La sociedad quedo así dividida en clases que debían mantenerse aisladas para beneficio de la consolidación colonial. Motivo por el cual “se obstruyó toda posibilidad de comunicación y comprensión entre los individuos pertenecientes a los estamentos opuestos”5 En este contexto, la explotación de los indígenas a través de rígidas formas de subyugación: mita, obrajes, repartimientos y encomiendas6, produjo el ingreso más 1 Sara Beatriz Guardia. Mujeres peruanas. El otro lado de la Historia. Lima, 2021, 6ta edición. 2 Michelle Perrot. “Escribir la historia de las mujeres: una experiencia francesa”. 1995, p. 71. 3 John H. Rowe, “Probanza de los Incas nietos de conquistadores”. Lima, 1985. 4 Tom Zuidema, El sistema de Ceques del Cusco. Lima, 1995. 5 Alberto Tauro, Destrucción de los indios. Lima, 1993, p. 35. 6 Mita, trabajo forzado a los indios entre 18 y 50 años en las minas y en la construcción de caminos. Obrajes, centros de manufactura de textiles en los que trabajaban indígenas sometidos a abusos. Repartimientos, trabajos de los indios en obras públicas al servicio de la administración colonial. El encomendero instruía a los indios en la fe católica mediante un sacerdote llamado doctrinero, a cambio de lo cual estaban obligados a pagar tributo o realizar un trabajo.

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