Lideresas indígenas defensoras de la tierra y la vida 125 La participación de las dirigentes indígenas Ketty Marcelo López, Mayra Macedo Mozombite, Zoila Ochoa Garay y Lourdes Huanca Atencio en los movimientos sociales y política contestataria propaga luz sobre la participación histórica indígena, de encabezar federaciones nacionales y regionales, y hablar en quechua, aymara o lengua amazónica, situándose ya no más en las márgenes para ser calladas, empobrecidas y olvidadas, sino que situarse en el centro. Estas mujeres indígenas feministas del Perú se han movilizado liderando, organizando, asumiendo sus roles tradicionales de género como del cuidado y Buen vivir que fueron considerados por el establishments categorías subordinadas sin destacar la transcendencia que implica el cuidado, el ayni, ayllu, producción y reproducción de saberes y ecosistemas. Ketty Marcelo López y Mayra Macedo Mozombite sostienen que el uso de una categoría mujer homogénea como la perspectiva del feminismo occidental, reduce a la mujer de manera ahistórica, invisibilizando otros elementos identitarios como la etnicidad y clase. La reconocida dirigente asháninka Marcelo López declara: […] las mujeres que han sido violadas, que han sido obligadas en las esterilizaciones, en todos estos casos, nosotras no compartimos en sororidad, sino en doloridad. Nosotras debemos sanar todos los procesos que hemos pasado (Cabel). En efecto, en contextos de descolonizaciones y deconstrucciones, distintas corrientes del feminismo se acercan al Buen vivir, pero también existen advertencias y tensiones entre las perspectivas de las feministas occidentales la cual no puede aplicarse a los feminismos decoloniales, comunitarios ni tampoco al ecofeminismo. Las mujeres indígenas se enfrentan cada día a múltiples violencias que son consecuencias de gobiernos hegemónicos y antropocentristas que vulneran los derechos del ambiente y obligan a comunidades indígenas a dejar sus territorios y con ello dejar de practicar sus saberes ancestrales y asumir otras prácticas. Por su parte, la líder Shiwilu, Mayra Macedo Mozombite, explica que en los talleres todas las mujeres indígenas amazónicas reportan que sufren de violencia: Yo creo que ya ha llegado el momento de mirar nuestros cuerpos para curarnos y poder trabajar con la nueva generación. Tenemos que empezar nosotras mismas nuestros procesos de sanación (Cabel). Asimismo, la lideresa indígena Murui-Muinani, Zoila Ochoa Garay, desde su experiencia, menciona situaciones recurrentes de discriminación y abuso sexual que sufren las mujeres en comunidades amazónicas rurales: “[…] Las prostituyen donde hay zonas militares. A veces, los militares embarazan, lo abandonan, dejan hijos y esos hijos sufren” (Cáceres y Quijandria). Las condiciones precarias y de estereotipación de las mujeres en comunidades de la amazonia peruana son causa de patrones históricos y culturales de violencia sexual y patriarcal. La experiencia de Ochoa Garay muestra que no existe la mínima sanción o protección a los derechos de la mujer amazónica. Ellas sufren triple discriminación por su economía, etnicidad y género. Se le relega a un espacio doméstico, enfrentándolas a barreras económicas, de género y étnicas que limitan su acceso a la justicia ordinaria. A eso se agregan otras amenazas: el incremento de
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