Centro de estudios, la mujer en la historia de américa latina

Song No 111 lo largo del tiempo no solo debido a cambios en las normas y expectativas, sino también debido a las prácticas cambiantes y a los cambios en los cuerpos mismos (Shreer 219220). La perspectiva de las emociones como prácticas ofrece un marco teórico rico para comprender la variabilidad histórica y cultural de las emociones. Al enfatizar la naturaleza práctica y corporeizada de las emociones, Scheer nos proporciona herramientas valiosas para explorar cómo las emociones se han experimentado, expresado y regulado en diferentes contextos (193-194; 219-220). Este enfoque nos permite ver las emociones no como fenómenos ahistóricos y universales, sino como prácticas culturales profundamente arraigadas en contextos sociales e históricos específicos. Las emociones como prácticas en el episodio El episodio de la matrona chachapoya y Huayna Cápac ofrece un terreno fértil para aplicar el concepto de "emociones como prácticas". Este enfoque nos permite examinar las emociones como acciones corporeizadas y socialmente situadas que desempeñan un papel crucial en la dinámica del poder y la cultura en el imperio inca. La matrona chachapoya emplea una práctica de "movilización" emocional (208-211). Su performance, que incluye gestos de súplica, expresiones faciales de desesperación y esperanza, y un tono de voz cargado de emoción, representa una práctica emocional estratégica diseñada para influir en Huayna Cápac. Esta estrategia se ve reforzada por el apoyo de las demás mujeres que la acompañan, quienes "levantaron un alarido y llanto lastimero, repitiendo muchas veces los renombres del Inca, diciéndole: 'Solo Señor, hijo del Sol, amador de pobres, Huayna Cápac, ten misericordia de nosotras y de nuestros padres, maridos, hermanos [e] hijos'" (Vega 464). Esta performance ejemplifica cómo las emociones se practican y se utilizan como herramientas de negociación en contextos de poder desigual. La matrona está movilizando recursos emocionales, tanto propios como de su audiencia, para lograr un objetivo político específico, ilustrando la naturaleza práctica y orientada a objetivos de las emociones (Shreer 202-203). Por su parte, Huayna Cápac demuestra una sofisticada práctica de "regulación" emocional (Shreer 214-216). Su capacidad para contener la ira inicial y transformarla en clemencia es una práctica emocional que refleja y refuerza las expectativas culturales sobre el comportamiento de un líder inca. Esta regulación emocional está profundamente influenciada por el habitus inca, que especifica lo que es "sentible" y apropiado para un gobernante en esta situación específica (Shreer 204-208). La interacción entre la matrona y Huayna Cápac crea una práctica de "comunicación" emocional (Shreer 213-214). La atmósfera emocional generada por la súplica de la matrona y el llanto de las mujeres chachapoyas es una práctica activa que influye directamente en el resultado de la negociación. Esta comunicación emocional demuestra cómo las emociones funcionan como un medio de intercambio social. La eficacia de esta comunicación depende de la habilidad de ambas partes para "leer" e interpretar las

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