Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

L. Larriva_de Llona fluencia que un marido bueno o malo puede ejercer en el alma de la compañera de su existencia! .... "y ¿quién mejor que una madre, inspiradá por el r_nás santo de los cariños de la tierra, y ayudada por su experiencia, podrá aconsejar a su hijo e in- .- culcarle los· sanos preceptos de la moral y de la reli– gión, que no deberá olvidar nunc~, si quiere conse– guir su pro pía dicha y la de los seres que dt¿ él ha– brán de depender?n Esto dij~ al comenzar la dulce tarep: -de dirigirte es.tas cartas, y, en efecto, creo -sinceramenterque mu– chos hombres pecan sólo por ignorancia,- tan erró– neas fiOn las ideas que la generalidad de ellos tiene sobre la mujer. ·Y no incurriré en el pecado de ne– cia presunción, al asegurar que puedo_ rectificar mu– ch0s de esos errores, puest.o que, siendo una mujer la que te habla, hijo mío, sobre el sentir y pensar de las mujeres, habrás de convenir, y contigo todos ·aquellos que lean estas líneas, en que, por lo menos, hablo con conocimiento de causa; y si(Jndo por otra parte, una madre que aconseja a su hijo, la que esto . escrioe creería hacer una ofensa a tus sentirnien t0s, si me afanara en convencerte, de lo qu-e no puedes , dudar, i es de que, como hasta aquí, la más estricta buena fe, la pureza de intención más acrisolada . guiarán mi pluma en las consideraciones, qu(j en las · cartas subsiguientes verás, mi amado Carlos Adolfo, y junto contigo, los que tengan la paciencia de Sf3- guirnos hasta el fin de nuestra excursión por los campos, atín no bien explorados, de la moral y de la filosofía prácti~as. _ ..

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