Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
Cartas a mi hijo cionale~ no lo impidan, -debes impetrar el consenti– miento· <.loe los padres, antes de tocaf al corazón de la hija; como sé que no darás .entera expansión a esos nuevos sentimientos de tu alma, mientras' rto cuen~ tes con la aquiescencia de tu madre. Durante ese período de tiempo que precede al matrimonio, y que debería llamarse la primavera del amor, pues todo es flores en esa época, la más dichosa de la vida humana, - en la que, cuando no vienen &. aciban,,rla contrariedades exteriores, puede decirse que los novios viven la vida de los bien– aventurados, - ¡tan poco se parecen sus rosadas ilu– siones a las ínfimas realidades de la vida!- en esa época, digo, de los tiernos juramentos, de las dulces recriminaciones-, rle las bellas esperanzas, de las tier– nas sonrisas, no profanes, - no ya con una acción, pero ni siquiera con una palabra ni ·con una mirada, - la santa inocencia de aquella que en br~ve habrá de ser la. casta compafíera de tu lecho, la fiel deposi– taria de tu honra y la rmidre y la maestra de los hi- -Jos que te envíe el cielo. Parece que aquí debería terminar la tarea que me he impuesto y en la que, si ha habido deficien– cia de fuerzas, han sobrado el amor y la voluntad para encaminarte ~il bien; pero aún quiero decirte algo, y a _esto se contraerán mis próximas cartas. Dije en el artículo que precede a éstas: "Repítese todos lo~ días y en todos los tonos, por escritores masculinos y femeninos, cómo debe de ser la mujer para hacer la felicidad _del lfombre y se discute. con la-más loable insf§tencia entre los fi– lósofos y moralistas, también de ampos sexos, sobre los ..medios de llegar al más alto grado de perfeccio– namie'n to en la educ,ación de la más bella mitad del Género Humano, sobre todq, en lo que atañe a sus relaciones con la oka mitad,,. . "Justo es, pues, que digamos nosotras a nuestra vez, cómo deseamos y cómo necesitamos que sean aquellos de quienes depende nuestra subsistencia material y nuestra vida moral,_ y que no pocas veces , _ deciden_ hasta de nuestra suerte eterna, tal es la 'in- - - 87 -
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