Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

L. Larriva de Llona autores el culto de la belleza física, a una altura en que no se había visto desde los tiempos del paga– nismo. . Piedad si_nce_ra, purez3: ,absoluta, ~a~tidad ingé– mta y modestia srn afectac10n, he aqm las virtudes que, de preferencia, has de buscar en la que ha de sei– tu mujer. - Si encuentras u9a criatura que a esas cualidades una un físico agradabl~, aunque no sea una belleza de aquellas que a su paso van excitando la admiración universal, puedes respirar tranquilo, que tu di cha está asegurada. _ Y, aunque no faltan, por felicidad, excepciones a esta regla, te diré que las mujeres muy lindas sue– len ser tan pobre8 en cualictades morales e intelec– tuales, como ricas en prendas físicas, y es la vani- · dad, furnia en estas fütiles ventajas, la qué rige todas sus acciones. Créense ellas eximidas de toda obligación, si n0 es la de agradar físicamente, y fácil es imaginar cómo marchará ese hogar, en el que la reina y señora de él no es más que una fi– gura decorativa, con la cab~za tan lrneca de i<ieas , y el corazón tan vacío de sentimientos como una muñeca. Antes de dar el primer paso en el camino por donde marcharás a encadenar tu albedrío a otro al– bedrío, antes de decidirte a entrar en esa senda que; al principio es de flores, pero que al fin sqele estar llena de abrojos, considera bien que el matrimonio cristiano elevado por el Redentor del mundo al ran– go de sacramento, es indisoluble, y que, por lo tan– to, una vez echadas las bendiciones al pie del alt.ar, todo arrepentimiento es tardío e inútil, y só lo ser– virá para hacer aún más amarga la vida., atada a una pesada ca-dena que ha de llevarse perpetuamente. Inoficioso es decirte que, desde el instante en que pongas los ojos en una mujer con el designio de hacerla tu compañera ante Dios y-.los hombres, de– bes -mirarla con respeto y veneración, pues si tú no eres el primero en tributarle ese homenaje ¿con qué derecho exigirás que se lo rindan los extrafíos? Por tanto, y s_iempre que circunstancias excep- - 86 -

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