Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
L. Larriva de Llona y te encon trnras ligado a la Iglesia por los más so– ]emnes e inquebrantables juramentos, y falto de la energía moral necesaria para cumplirlos según los dictados de tu conciencia! .... Sé que en tan amarga tribulación recurrirías tú a Aquel que calma las témpestades del corazón hu– mano, con la misma facilidad con que deshace los huracanes y aplaca las borrascas que forman los ele– mentos desencadenados; a Aquel que jamás desam– para al que con fe y humil(tad se acoge a su inago- , table misericordia; pero a la sola idea de tan tremen– da lucha librada en tu alma, me sobrecojo toda yo de angustia y de temor, y pido a Dios con todo el fervor que me inspira el cariño que te profeso, que ilumine tu espíritu con los rayos de su luz celestial, a fin de que elijas el camino que mejor te convenga. Y si este fuera el que siguen los apóstoles de Cristo, no olvides jamás que, según San Pablo, "aunqne hablaras los idiomas del cielo y de la tierra; aunque tuvieras la fe que transpórta las montañas; aunque poseyeras toda la ciencia del mundo, si no ardiera en tu pecho el fuego sagrado d<:, la caridad, no tendrías nada, ni valdrías nada". Claramente se comprende, por lo que dejo dicho, que para la carrera eclesiástica, menos que para nin– guna otra, trataría yo de imponerte mi voluntad, aun cuando, por acaso, deseara verte entrar en ella. Por otra parte, aunque moralmente no mejor dotada que la mayoría de las mujeres, procuro que la razón, guiada por las enseñanzas religiosas, dirija siempre mis acciones, y enderece, en cuanto es posi– ble, por el buen camino, mis instintos e inclin[t.ciones y así, puedo asegurarte que yo no tendré celos el día en que, siguiendo -la ley universal de la naturaleza, y no bastando ya mi afecto para tu dicha, busques en el amor de otra mujer, en un nuevo hogar forma– do por tí, la más pura felicidad a que puede aspirar el hombre aquí abajo, cuando no alcanza a satisfa– cerle, la que disfrutó mientras fué niño, en el regazo de su madre. Verdaderamente, la ciencia de ser feliz consiste ·;_ 68 -
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