Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

Cartas a mi hijo sólo en conformarse con las transformaciones que sucesiva e inevitablemente va tr~zando el tiempo, y, a este i·especto, creo estar dotada de toda la filo- ~ sofía necesaria, de todo el buen sentido práctico que he menester para salir airosa en trances tan difíciles. Y ten por seguro que, si oespués de cum- .plidos mis deberes maternales, me restaren algunos años de vida, los dedicaré, con el m _ayor placer, y a semejanza del gran poeta del siglo, a aprender el Arte de ser abuela; arte muy fácil, indudablemente, para todo corazón feme.nino. Y ya que hemos llegado a este punto, debes ·suponer, hijo de mi alma, que no han de faltarte mis consejos en el acto más serio <de tu vida: en la elección de la que ha de ser .tu constante compañe– ra dm·ante tu peregrinación por este bien llamado valle de lágrimas. De ello comen·zaremos a hablar en mi carta próxima.

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