Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

L. Larriva de Llona hacia dos mujeres, por más que la una de ellas sea la madre y la otra la esposa. de aquel en cuyo afecto querría cada cual tener la primacía; y se ve dispu– tarse ésta, si no en lucha franca y deciuida, de una manera tácita y encubierta, o, en no pocas veces, in– conscientemente. Ahora bien, al sacerdote le está vedado el amor conyugal. El no amará nunca., como los demás hom– bres, tanto como a su madre, o más, acaso, que a ella, a otra mujer. Y esta idea, que llena de júbilo el corazón de aquella qae por largos afíos ha consa– grado todos sus desvelos, su existencia toda, al sér foruado en sus entra.fías, es, sin duda, la primera que a.parece en el cerebro de ciertas madres, cuando piensan en que su hijo se consagre a la Religión. He aquí el egoísmo en una de sus múltiples formas. Motivos de muy elevada especie despiertan, por el contrario, en el alma de otras madres, aspiraciones distiptas, pero también exaltadas; y la ambición sin límites, el deseo de ver brillar a un hijo en el mundo por su genio y su saber; el anhelo de que adquiera poder y riquezas y con ellos los honores que a estos bienes son inherentes, hacen, en tal caso, desechar con enojo y temor, siempre que ella acuda a la mente, la idea de que el hijo en quien se fincan tales esperanzas, entre en una orden religiosa que poco vuelo dejaría a la fantasía moderna pafa sus sueños de vanagloria. Ni unas ni otras razones, mundanas todas y, hasta cierto punto; individuales, deben influír en el ánimo .de una madre que conozca los ineludibles deberes ae su sagrado ministerio y que sienta su alma llena de esa sublime abnegación que es el her– moso distintivo del amor a los hijos; ni unas ni otras razones, repito, deben influír en una resolución tan trascendental, como la de elegir o no el estado ecle– siástico, puesto que de ella ha de depender forzosa– mente, la felicidad eterna o la eterna desgracia de la persona más .cara a su corazón. Trataré, hijo querido, de expresar más clara– mente mi opinión a este respecto. -66-

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