Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
L.' Larriva de Llona energías de tu cerebro, todo el fuego de tu corazón en perseguir ese mágico eldorado cuya pose-Sión, da– do caso que la alcanzaras, no te serviría, tal vez, si– no para la perdición de tu alma. Conténtate, para tí y para los tuyos, con esa dichosa medianfo, de que nos habla el sabio, con la que podrás vivir exento de toda zozobra, ni envidioso ni envidiado. Hechas todas las reflexiones que anteceden, de– bo ya hablarte de tu establecimiento futuro: sobre la profesión que has de elegir cuando llegues a la edad de ser útil a tus semejantes y a tí rnismo . .En el presente siglo en que los padres han ab<ii– cado no pocas de las prerrogativas de su sagrada au- - toridad, obedeciendo a un laudable espíritu de equi– dad y de justicia, en lo que a ciertas cosas se refiere, y por una especie de debilidad y deseo de contempo– rización con el espíritu de la época, en la que a ot,ras respectaJ se acostumbra dejar al niño absoluta li– bertad en cuanto a la profesión o estado que debe elegir. No procederé yo de otro modo, hijo queridp, pues considero muy justo y natural el no violentar los deseos e inclinaciones de los hijos en asunto de tan grave importancia y trascendencia; pero sin in- ' tentar imponerte mi voluntad a ese respecto, creo del caso manifestarte mi manera de sentir sobre el particular, a fin de que la tomes en cuenta cuando llegue él momento oportuno. Desde luego, considero muy prudente y sensa– ta la medida de ciertos padres, que procuran hacer aprender a todos sus hijos varones, algún arte liberal o algún oficio mecánico que los ponga al abrigo de to– das las vicisitudes de la vida, ofreciéndoles en cual– quier tiempo y en cualquier país, los medios de ga– narse honradamente la subsistencia. Caballeros de muy ilustre prosapia he conocido yo, que se han vis– to precisados a recurrir a sus talentos en las bellas artes o a sus habilidades en las humildes faenas del artesano, para proveer a las necesidades de sus fa- milias. 1 Casi todos los niños, desde los seis u ocho años - 26 -
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