Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
Psicologia· de la mujer hijos, con quienes no se hd discutido una pretensión absurda, sino qü.e se ha accedido a ella, a.penas la formularon, se muestran satisfechoS"Y alegres, y pa– gan con un beso efusivo el consentimiento de la ma– dre a la locura que por el momento desean ardiente– mente ejecutar, y que puede ser origen de algún gt::l– ve mal para sí mismos. ;Ellos, por su natural inexpe- · riencia, no pudieron prever esas consecuencias que no se ocultaron a su madre, pero ésta, por debilidad, no habló de ellas. Mas no por no ser previstos, deja– rán de sobrevenir e5os males, y entonct-~s, ¡qué pena producirá eü el corazón del hijo, el pensamiento de que no hubo en el amor maternal, la prevü,ión que t6nía él derecho de esperar, o lét, suficiente fuerza de ·voluntad para oponerse a sus absurdos quereres! 1Qué dolor el dt=, la madre, qué tardío arrepentimiento el suyo, al comprender que esos males los había aca– rreado tan sólo su flaqueza! La madre viuda, especialmente, no tien~ el de– recho de ser débil. Los hijos necesitan, no sólo la ter– nura de la madre, sino la severidad del padre y cuan– do éste falt~; preciso es que aquella adquiera la fir– meza de caracter que deberá unir a la dulzura <iel co– razón. ~~l niño es, por naturaleza, propen,so al abuso, y la excesiva blandura de la madre, lejos de hacerle más moderado en sus deséos y pretensiones, le vol ve-· rá más exigente cada día. ·Después de esta afirmación que fundo en nume– rosas observaciones, · no vacilo en tachar de culpa- ' bles a las madres excesivamente débiles y compren– deréis también, vosotras, a quienes me dirijo ·al es– cribir estos artículos, que lo que habría parecido una paradoja al no reflexionar detenidamente en ello, resulta una verdad triste e indiscutible: que, del ex– cesivo amor maternal, no temp1ado por la fuerza <le voluntad, puedan derivarse grandes males para los hijos, o lo que es lo mismo, que lo que debería ser una simpá.tica virtud, se transforme en un odioso vi– cio, no más que por la debilidad a.e caracter. · Doloroso es lo que voy a deciros, pero es verda- ' dero, salvo algur:!as excepciones, que no hacen más -203- . 1
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