Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

L·. Larriva de Llona un bochorno, por la indisculpable negligencia de su mujer; y a la postre, como era lógico suponerlo, fra– casó ruidosamente ese matrimonio; porque hay que tener en cuenta que el hombre suele ser eminente– mente egoísta, y sucede por esto que las cualldades que más aprecia en la esposa, en la compañera, son aquellas que a él le proporcionan bienestar y goces. ' De aquí que no es raro que prefiera a una mujer vul-. gar y torpe, tal vez liviana, pero que tiene el arte de _ hacer agradable su hogar, a otra, adornáda de sólidas virtudes, pero en quien domina la pereza de tal suer– te, que son para el marido momentos de supremo fastidio, los que tiene que pasar en su casa, donde todo es desorden y su~iedad; y entre sus hijos, a los. que jamás logra ver medianamente arreglados, ga~– tando tres veces más d'e lo que sería menester, si tu– viera una esposa hacendosa. Y tal cual vez me ha sucedido que, al reprobar a algún •sujeto su aleja~ miento :f despego de su 111.ujer - joven, bella y vir– tuosa,_, mientras frecuentaba asíduamente a .otra menos joven, menos hermosa y menos buena, me contestaba melancólicamente: .- ¿Qué quiere 1,1sted? yo también me lo reprocho; pero si viera ¡qué dife– rencia hay de familia a familia, nada . más que por la actividad de una madre y la inercia de la otra! ... Nosotros los hombres necesitamos, señora, encontrar en nuestros hogares, no sólo la santidad y el cariño, sino también la pulcritud y la gracia .... Y digo yo que la mujer qué une a su virtud y a su belleza, el cultivo del arte en alguna de sus di– versas manifestaciones y el sabio manejo de su ca– sa, puede asegurarse que tiene una fuerte egida con– tra la infidelidad de su marido y contra su propio descarrío, pues no se avienen bier(, juntos en el ce– rebro ni en el corazór.i humano, las severas virtudes hogareñas, ni el culto del ideal, con las mezquinas y vulgares pa.siones: éstas anidan siempre en los co– razones vacíos, en las imaginaciones desocu pactas como animales dañosos, que se adueñan de las. c~ sas que sus legítimos poseedores abandonan. ·

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