Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
Psicología de la mujer yimos sobre el haz de la Tierra formamos una sola y gran familia. Cada uno de los miembros de esta fa– milia, debe propender al bien de los demás en la es– fera de sus esfuerzos, y según el rol que la Providen– cia le ha asignado. Es una colmena en la que no de– be haber zánganos. Pero hay trabajos activos y trabajos pasivos, si se me permite esta antitética frase, y los últimos son los que, por lo general, atañen a las mujeres. Y digo, por·lo general, porque también acepto que hay excepciones el) nuestro sexo, cuyas dotes extraordi– narias exigen, también, extraordinarios medios de acción. · Instrucción, ilustración para el sexo femenino se pide ahora en todos los tonos. Sí, i nsfrucción, ilustración para las mujeres, también pido yo, con todas las fuerzas de mi alma; instrucción e ilustra– ción sanas y profundas, para que adquieran la clara conciencia de sus deberes y de sus derechos; instruc– ción e ilustración, para que no sean únicamente unos maniquís de modista, sin más oficio que exhibir ves– tidos y sombreros; instrucción e ilustración, para que puedan llenar las augustas funciones de la ma– ternidad, no sólo físicamente, sino en lo que a lo mo– ral y a lo intelectual se refiere; instrucción e ilustra– ción, pero no de aquellas superficiales que no hacen más que aumentar el número de l~s pedantes inso- 1 portables; de aquellas románticas de mala ley, más insoportables aún, que por haberse llenado la cabe– za de novelas tontas e inmorales, o que ambas con– diciones reunen, se creen seres superiores e incom– prendidos, para quienes la virtud suele ser sinónimo de vulgaridad, y que por lo tanto, se imaginan reba– jadas al ocuparse de los quehaceres de su casa. De alguna de estas muñecas he oído referir, que se sul– furaba grandemente, cuando su marido le anunciaba que había invitado a comer a algunos amigos, y le suplicaba con los mejores modos que inspeccionara a los criados a fin de que todo estuviera bien dis– puesto: Por cierto que jamás se dignó ~lla atender esa recomendación y el infeliz marido sufrió más de -173-
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