Cartas a mi hijo : psicología de la mujer

f.' L. Larriva de Llona pero debe saber hacerlas, por si la criada se va o cae enferma, o para el caso desgraciado, • siempre proba– ble, de un cambio de fortuna. Debe saber guiarlo to– do con discreción y estar siempre ocupada, porque una mujer indolente es una mujer desgraciada,,. ,,Dios nos ha hecho para el trabajo, y no es po– sible la salud para quien no pone en ejercicio sus fuerzas. Mujer que estú siempre en busca de div.er– sione!--, a: quien siempre se la ve atareada en eso que suele11 lla111ar deberes de sociedad; que vistP con es– travagancja o despilfarro y que no se preocupa ni de· la felicidad ni del confort de su marido, no es digna compañera del hombre". · ,,La mujer que tú necesitas ¡oh joven! debe ser · mujer de su casa, no 1nujer de paseo; · debe ser agra– dable, valerosa pára ayudarte en tus p6 nas y en las abnegaciones de todos los días; tan discreta en la prosperirjad, como paciente, resignada y alegre en la adversidad; que tema a Dios y confíe en El y qu8 se dé toda con -alegría y con amor, a tí y a su" hijosn. Muchos y muy desgarradores ejemplos de la instabilidad de los bienes mundanos nie ha tocado ver, pijas de mi alma, durante mi ya larga existen– cia. En algunos casos, la pérdida de la fortuna ha sido la pérdida de todo; con ella hao naufragado la posición social, la felicidad, la delicadeza, el honor, todo, todo; pero en otros casos, sólo se ha perdido el ' dinero· y aun a las- veees, la pérdida de los caudft.les ha servido para wfianzar la posesión de otros bienes más valiosos. Una amiga mía de infancia, joven y bella, cria– da primero en casa de sus amantes padres con todo aquel cariñq y eng-reímiento que suele extremarse en Sud América, en ciertas clases sociales, -y casa– d& después con un hombre ric'o, que la idolatraba y hacía consistir su dicha en adj vinar y satisfacer sus menores caprichos, - se vió reducida de pronto a la más grande miseria. Su padre fué muerto en una de las guerras civiles que ensangrientan a merrndo nuestras repúblicas; ·y su marido, cuyos bienes fue– ron confiscados., a consecuencia de la misma revolu--: --170-

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