Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
Psicología de la mujer Ved a esa joven: es hermosa, aunque no tanto como su amor propio se lo hace creer; es inteligente, aunque se halla, en verdad, muy distante de la supe– rioridad intelectual con que la falaz lisonja la grati- · fica; ha nacido con algunas otras bellas cualidades; p.ero tiene un defecto que puede cambiarlas todas en abominables vicios; defecto que puede asimismo ha– cerla desgraciada para siempre: es vanidosa. ' Como juventud y amor van siempre unidos, no le faltan pretendientes entre los cuales, consultan– do a su corazón, que en el fondo no es malo, y a su razón, que sabe hablar con claridad cuando no la ofusca aquella pasion, podría elegir un campanero para formar un hogar dichoso, presidido por la vir– tud; pero la vanid&.d habla más alto que el corazón y que el buen juicio. ¿Cómo renunciar al placer d~ arrastrar tras sí ese largo cortejo de adoradores de qué se halla tan ufana y que tantos celos excita en las otras jóvenes de su edad, tan frívolas como ella? ¿Cómo detenerse, en medio de la que considera su brillante carrera triunfal, ni más ni m:mos que cual– quiera muchacha vulgar? Todavía tiene n,uchos años delante de sí, y puede ser ·que de repente se le ofrezca un partido que la satisfaga más que los que hasta ahora se le han presentado. Pero el tiempo pasa más rapidamente; de lo que ella se imagina: en el grupo de sus adoradores van haciéndose algunos claros: es preciso decidirse al fin, so pena .de oír que se le aplique el terrible nombre de solterona que tanto pánico le infunde ..... . Y se decide, cuando aquellos que más valían de entre los que aspiraban a su mano, se han alejado ya, . cansados _o desengañados. Elige; pe:ro no al que tiene mayor.es méritos de entre los que aún la solicitan, . sin o a aquel cuya posición social y condiciones e~– teriores halagan más la fatal pastón que la domina. Se ha <:asado, por fin; pero no por amor ni por estimación hacia el que es su marido; se ha casado para poder brillar más en la frívola sociedad que fre– cuenta. Ni por un instante se ha detenido a pensar, antes ni después de la ceremonia nupcial, e~ los -139-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx