Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
I L. Larriva dJ Llana pasión que, puede asegurarse, llenará tarde o tem– prano la fatal misión de- labrar la desgracia de la in– cauta que la dejó aduefíarse de su sér y la de todos los allegados suyos, que sufren, a más no poder, el duro martirio de vivir en compañía de una mujer que es la odiosa personificación del egoí~mo. Porque ¿qué es la vanidad, hijas mías, en resumen, sino el amor desordenado de sí mismo, el arn;;ia de parecer superior a cuantas personas nos rodean, así en las grandes, como en las pequeñas cosas? Tal vez más en éstas que en aquéllas, pues siendo una pasión vulgar y mezquina, suele contentarse, también, con mezquinos y vulgares triunfos. · La v51nidad es la hermana menor de la soberbia; pero aunque con rostro menos espanta.ble que ésta, no es rr;i.enos aborrecible. Por vaniqad, tanto como por soberbia, cedió nuestra madre Eva a las perver– sas sugestiones de la serpiente, y esa herencia fu– nestísiina, trasmitiéndose de generación en genera– ción hasta nuestros días, parece que ha ido tomando mayor incremento en cada siglo; y hoy, siempre uni– das y triunfantes, se complacen, ambas hermanas, en uncir · a su fastuoso carro, millares de nuevas víctimas. / Y si la soberbia y la vanidad son hermanas legí– timas, hijos suyos son, legítimos también, casi todos los demás pecados que podemos notar en la mujer. En efecto, la mujer vanidosa no condbe, no quiere concebir, que haya otra mujer superior a ella en nada. De aqní que los elogios tributados en su presencia a cualquiera otra, - así sea esa otra su mejor amiga o su hermana, - los considera como otras tantas usurpaciones que se le hacen, y todos sus buenos sentimientos, si algunos conserva toda– vía dignos de este nombre, se esconden en ese ins– tante, para dejar el lugar a uno solo, muy feo, muy vergonzoso y que ella querría ocultar hasta de sí propia; pero que, apesar suyo, le sale al rostro entre las oleadas de la cólera y la púrpura del desp~cho; y ¿sabéis qué nombre tiene et:,e sentimiento ruín, bajo Y' degradante, más que ningún otro? ¡El de envidia!.. -138-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx