Cartas a mi hijo : psicología de la mujer
- · Psicologia ~e la rnuj~r humilde, . puede ocupar .dignamente su lugar en el gran acervo de la intelectualidad , universal, aunque no s~a más que coma el-más pequeño gérmen o em- · brión del que .hañ de salir en lo futuro. los, grandes _frutos Ael saber humano. Así en el gran Todo de la naturalez_a físi.ca, llenan tamb¡én su misión los áto- · mos; las motéculas más imperceptibles. Aqemás, yo me considero por el doble hecho .de · ser madre y de ser escrit0ra, con la santá obligación. de aconsejar, :'de dh:igir, de guiar el corazón y ~l es– píritu. femeninos, por los senderos que -realmente . conducen a la vérdadera felicidad; y .para cumplir dehidamente tan arduo· empeño, menester es dedicar __.. todas' mis .energías a estudiarlo concienzudamente, y a analizar con el juicio m~s sereno, con la m~s se– vera imparcialida!l, ese corazón que generalmente s~ cree abismo -insondable; pero que quizás, lo es sólo para· éí cirujano inexperto y temeroso, no P.ara el que con mano firme e infalible -escalpelo, p@netra hasta las llagas que m~s profundamente le corroen. · No me precio yo, ciertamente, de poseer esa fir– meza; ni mucho menos,esa infalibilidad para .el aná– lisis psicológico, y, por lo tanto, me equivocaré, tal -v~z,lastimosamente-en muchas de mis-apreciaciones. . Culpa será ello de mi inteleeto deficiente, nun– ca de mi corazón, que se apresta a la dulce tarna que se há impuesto, con todo el entusiasmo, aon toda la buena fé que a una ob1;a semejante debe aportar~e. . Hace ya largo tiempo que está sobre él tapete, - como strnle decir~e, la cuestión de si debe 'ser permi– tido . o no, al sexo débil, el acceso a las 'arduas cllrn: b_res de ,1ás ciencias morales y físicas. Y al tratar es~e punto, m.uchas y muy heterogéneas plumas han .....,-133- . ♦
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