Boletín del Centro Científico del Cuzco

pasaje de caráetel' igual al del cañón de la cordillera, en ti.onde empiezan las llanuras no interrumpidas. Para formarse idea de esta sección es preciso fignrai·se un río que arrastra. 50 á 60 metros cúbicos de volumen por segundo, pr~cipitándose por ttn plano inclinado en zigzags violentos, como 101 de ' un engranaje, entre aquella grieta profunda de cuyas paredes cubiertas de bosques, surcadas aquí por hondas quebradas que arrancan eo ventisqueros á la vista, desgarradas allá por inmensos derrumbes que llenan el caace del río convertido en una catarata. 'Vertiginosa cubierta de eepuma, entre enormes rodados tle granito, bajan numerosos torrentes de aguas cristalinas {n raudas caídas. Una profusa vegetación tropical de helechos arbóreos, palmas, ce· dros, gl'amineas gigantes, árboliis de troncos t-nredh'1os de línens · Y tapizados sus troncos de orquídeas é innumerables cript6g1\mas, contribuye á dar un a vida maravillosa é imponente á este trayec– to ensordecido por el fragor eterno dd río despedazado entre las rocas. El camino llamado de Torontoy bordea las márgenes del río, entre cnyas rocas el ingeniero ha abierto la angosta vía, en run– chos parajes á través da la roca viva suspendida sobre el caminan– ~e, á manera de hóreda que refleja sobre su cabeza el estampido Je la corriente convertida en espuma á SO ó 40 metros bajo aus pies. Allí se admira atónito las formidables cataratas de Piccho y Is de Potocusi 6 M¡dia. N arauja, para llegar al colmo de la admi– ración, presa. dé povo1·oso estupor, a.nt- e el espectácnlo formidable que se prt:-senta al viajero en e~ si;io denominado lotihuatana ó Puente de San Miguel. En este punto el río forma un vasto la~o rodeado de bosque espeso y magnífico que remata con la cumbre empinada y desnuda del cerro Iotih1iatana que se desmorona n– nualmente y forma á s u pié un t;tlud de rodndos enormes, verch· deras ruinas de montaña. El lago se vacía por un angosto vt-rtode. ro sobre el que se ha colocado u n puente de hierro. De las barnfi · dlls clel pu9nte cnyo ca lado se destaca sobre no. fondo de extraor· dinaria m agnificencia, se puede presenciar el r ío que se d espeñ l'l., á los piés de uno, ,en un pl a no incli nado de u n kilómdro de exten– sión entre colosa1Gs rodados semb:rados en e l cauce, forrBando sal– tos de más do ochó metros de alt uL"a , raudales vertiginosos, cho· rro11 de hirviente espuma que cubren las rocns, innn<lan las ri– beras 6 con vPrtidos en vapo1· velan el caos de la s revueltas ondas, cuyo f'Stampido hace temblar el ~ ue lo, bala?cearse los árboles de lM riverns iuolioados_sobre el alnsmo. Al eb\rm·ndo ensordecedor " •

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