Boletín del Centro Científico del Cuzco

-25- insigne tallador; sin qne pueda. cabPr duda nlgnna <le la nntigüt>– dad enorme de la obrn, .pvr la i1erfeeci(¡u indicada¡ pues sobre todo el entll.lla.d9 de los pt,mas, el hiPlo, el sol, el viE'nto. io:-i granizos, l~s)luv;ias,.e.n. esa cvm}\l'CI;). dt;l, b1·¡1va .pun1$,, )rnn einpredido fonó– m1rnos geológicos, que. bausiiu adrnirnciún, Agriet.ando lo.s .relieves, cowo to<lo el ccrnrpo ·Je! peúasco que los cont.iene. Veinte siglos de au tigüedad son i us uficien tes para la realización deformA de 111s in– cleruencins de.las estaciones; y por consiguiente el fuertt~ y el pue– blo. que, )o. d~fondíii bau pod¡do ser tj.e los tiempos prehistóricos más J;~IUULOS . . . ' . . . ' : .. ., . . . . ' . ' . . ~~l n.certo nnbe1j9r pod1:ia hacer sµrgir la ob.~.ei·vaéión fundi:,i~ln: de.que !iianc0Kc1ipac, segú.n toclos,l,os cronistas, ap¡ireci(> ií prin· cipivs dd siglo oqce; y que desde "ntonces hascu1:ren , pcJ;io siglos escasos; peru eo nuestro concepto, y en t-1 de muchos o.bservado~·es, má,s acequible es la opinión de Montecinos, viajero en el Pen:i por mucl,os at1os que i:supone, por las tradiciones que recogió, h11her ~idv Firlrnri Jla,nco ol primer En1per~doT d_e los focas, designáµ,ilo· le á ;.M.anco Kcapac eatre los qieuto tm monarca.sel 87 logp.J'. . Pt!ro en fiu. seii de ello lo qne ful'rE'; y cccjieu<lo la paJabrn. á c.ompeten– cins CÍl'ntíficas, l_)ara que dilucid en la matt>ria, por .que t11n ~Ó}O so– mos pµbres c1mpíricos a:fj.ciooa.dos; es indu<labJe que los rel~eves se hicj~ron so~re uu ¡1111110 labrado y p9limen,tacfo, ~n la parto nlta ~el peñ.asc1,i. En ~se plano l&brado y pulirµentado, junto ~ccin !,os rehe– veR, sju diferencia alguna, existen J1oy.grit•ta!', y cuuca\lid.ades cris– taloideas, cor)lo las de la <:;stalactita en sus cabernas,, tra].rnj:i geo– lógico (!Q0 ll\) ha porl Í<~O, Verificf11'~0 en .menos de dos míJ aúOS • .l:)\tbit>n.<lo p'll' ~mas c>scalerillas laqra<laA 'j pulirnentadns, se encuentra una pequeiia plazoleta, cú.3pi:<lo del fuertf>, murada <'R– .qnisit::un inte por los ·1Jor<le$; y reparti endo caminos imprrceptiblt>s ~ li\$ audt>nes, tambi.6n murados hasta ,donde la~ ¡irotnvnnncins del pella.seo lo perruiteu ¡ siguie.ndo esos and~nes sin guardar, línras. circulares de perfecto uivel, por todo rl circuito, divísanse de cspn– cio e~1 espacio grnndes ncientos, como pára contener a los noblH~ en Ja.s prim€ras fi..lni; y al t>jércit.o .en IQs bnjos esparrnmncl<iti l'n ndmi– l'al>io hwerin~o, entre las crnstn.s diverjcntes del peñasco. i ' . . • . ' . . .., .. Como en la nctu11Jicbd está todo el fuerte innidido por n.ruu¡;tos. y c>11pinales silvt>strns., para Jivisnrlo mejor, 1lescE>ndimo'l. á la baii~ ó región <l e tes sqbterráueas,. donde encontramos espacios,is salon0.'l entalla.<lO'l en.el peñaaco,para que la guarnición se acojif'ra en el!os,' p0oi i nd9s.e f i S itlvo de }" inclemencia de las lluvias torrnncinlPs y ~~lo~ hielo~ glacial~s. Si todo esto cnusa admiración, C's mnyor l~ que pr0duc0n las cl11ncauas (subterr6.111•os para pNderst', entrl\r j

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