Boletín del Centro Científico del Cuzco

. ¡ pdtd y Ía Fol'tnleza, pertenecientes respectivamente nl SemÍnnri~ Conciliar de Sun Antonio Abad á la Sra. Mont"es v. de Pacheco; ~I piieblo Pi~uillaGta de Anchibamb'a á los herecleros del Dr. D. ~uriano Aparicio; el fuerte ~u.atta i·ival de Jqs Tampus á la finca Sillqne petteneciente á la familia Nadal; el fuerte de Huac1·a Pu– éara en Acomayo á la finca Petcca, perteneciente á la. famili.a Pa– tt>ja & • & ; ai.i como el palacio del emperndor Adriano y ún Teatro eri ~orna, son hoy propíedad de un porquero pastor, qne en esos edi/Ícios ti1:me implantado un camal para beneficiar puercos. No <lebc confundirse ol PaccM·ic-tamp1i antiguo co'n el moder– rio actu'al, que lleva el mismo nombre; pnt:s la carencia abs,olutn d6 rninas y el espacio de terren·o' que éste ocupa, revelan á primen\ vista, y sin lugar fi. dudas, que su existencia data después de un siglo' ó dos <le consumada. la conquista por los españoles, es decir cuand<J el arte de las constn~ccioaes cicl:>peas, se babi~ pe1·dido para siempl'e; pnes sólo a si se concibe que loo actuales meradorcs del titulado P<,ccaric-tampu y sus antopasados, no hicieran una sola. portada ú otros edificios análogos, que divulgo.Ben 11u auti· güedad, como se encuentra á millares en 1\Ia·~k<~·llacta. Para co– nobor~1· ostn doctrina bn.sada en tan perentorias observaciones, éorre entrb Jos habitn.ntes uel actual Paccaric-tamzm la tradición de que s_us antepasados habitaron en el p11eblo antiguo¡ que el an~ mento de los habitantes encontró incómodo vivir en pueblo estre· cho; que por consentimien to de las autoridades cambiaron de resi– dencia, a provechando de tierras valdías pero extensas; y que esos tloce aylloa de origen legendario, que conservaban nombres muy semcjantefl ií. los ay llos de la estirpe _de los enrperadores, eran los . actual mente' existentes, con la clasificación siguiei:ite: .Los de A– nansayn.: Pampahua.IJUa, Nayhiia, Acchaccar, Pachecte y Ocarhua– éalla; los de Urin.~aya : Gcoypa., Hua1·impampa, Ppircca, Huaychu, Yanchacalld y San ~Miguel ( t>spail9l). . . Los de h) parte alta del pueblo eran seis y otros tantos en la.' de la baja, notáp.dose en esta última que el nomb1·e San Miguel, á~~ía alg unn. sos~it.uci6n do otro inca,ico, hecha por algún. p~rroco q\te· introdujo el culto ospecial del Arcángel. Además, se ad'Vierte : que P ampalwaytld en H anansaya y H'uarimpa-inpa en U1·insiiya, fian desapnr~cido últimamente en el flajelo d·e las epidemias, des– collando sobre todas la viruhela. No obstante de que esos do ee ayllos existen en nna población r~lativamento estrecha, conservan esa noble altivéz tradicional,: ~e. un pueblo fundado y protegido por el pdmer E~,pernilor~ aú~ '.mando la dogradaci6o en quo viven, les hace recordar su ongen;

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