Boletín de la Biblioteca Nacional N° 93 94

cia a la raza, distingue entre españoles. mestizos e indios. PoT su parte el norteamericano Philip Ainsworth Means ha reparado en la actitud que esos primitivos historiadores observan frente al gobierno incaico. y de aquí parte la difundida tendencia a diferenciar entre las escuelas toledana y garcilasis- ta: es decir, entre autores situados en contra o a favor de los soberanos cuz... queños. Interesado por las fuentes de información relativas al Tawantinsuyu, Louis Baudin concibió una escala de cinco divisiones conforme a las posibili- dades que tuvieron los narradores de formarse una idea sobre las característi- cas del mundo incaico. Así, existen los cronistas que vieron en funciona- miento el Imperio; los que llegaron una vez derruido el Imperio pero alcan- za.ron a contemplar sus vestigios; los que, sin haber estado en el Perú, reco- gieron el testimonio de los primeros colonizadores; los del período de docu- mentación y síntesis. que obtuvieron noticias de los descendientes de los in- cas; y. por iíltimo. los del siglo XVJI. Sin duda, uno de los historiadores que más hondamente han calado en la personalidad de los cronistas peruleros es Raúl Porras Barrenechea. Este acucioso hombre de letras -humanista auténtico- diseñó una clasi- ficación basada en ciclos históricos, teniendo en cuenta que dichos autores no se limitaron a brindar noticias sobre asuntos indígenas. sino que también enfocaron la existencia de los colonizadres peninsulares. Porras sitúa el énfasis en el período alrededor del cual gira la parte esencial de los textos. de donde resulta la distinción entre 1) cronistas del descubrimiento, 2) cro- nistas de la conquista, 3) cronistas de las guerras civiles y 4) cronistas del Incari°'I los mismos que se dividen a su vez en pretolcdanos. toledanos y postoledanos. A partir de este esquema básico. por cierto, pueden efectuar- se matizaciones y agregarse elementos complementarios. La obra más importante de Porras Barrenechea en torno al tema que nos interesa es su libro póstumo titulado Los cronistcts del Perú (1528-1650), que se editó en Lima en 1962 bajo los auspicios de la Casa Graee. Dejando a salvo unos cuantos retoques y ciertos añadidos y supresiones, este libro constituye virtualmente una reproducción del trabajo que en 1945 fue de- clarado ganador del premio nacional de historia "Inca Garcilaso". En aquella oportunidad, al emitir su informe calificador, los miembros de la comisión téc- nica encargada de evaluar los textos presentados a concurso sentenciaron: "La obra Los cronista~ del Perú (biografía, antología y crítica), por Raúl Porras Barrenechea, reviste excepcional importancia en momentos en que se inicia la reconstrucción de nuestra historia sobre nuevas y sólidas bases. Se imponía la revisión de las fuentes históricas principales. sobre todo las rela- tivas a la formación de la nacionalidad. a la luz de nuevas investigaciones. 7

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