Boletín de la Biblioteca Nacional N° 93 94

Eu este aspecto, Los cronistas del Perú viene a ser la necesaria continua- ción de La historia en el Perú de José de la Riva-Agüero" 2 • Sin embargo, pese a la v1genc1a que todavía conserva el libro de Po- rras en virtud de su perspicaz análisis del carácter de los autores y de los derroteros que ofrece para nuevas pesquisas, hay que advertir que sus re- ferencias bibliográficas se hallan en buena parte atrasadas en nada menos que cuatro décadas. Por lo tanto. resulta necesario emprender en esta cir- cunstancia un intento de actualización de la bibliografía, con el objeto de dar a conocer aquello que en los últimos tiempos se ha trabajado acerca de la vida y obra de los cronistas. Y a través de nuestro registro de publicacio- nes, hemos podido verificar que es mucho -y muy relevante- lo que desde 1945 hasta ahora se ha progresado en la investigación tocante a las crónicas de los siglos XVI y XVII. Notamos que se han editado versiones depuradas de varios textos. que antes eran desconocidos o SC' manejaban en copias deficientes. En cuan- to a trabajos concernientes a la biografía y la producción intelectual de los cronistas. cabe resaltar la enorme cantidad de estudios que se han centrado en el Inca Garcilaso y en Guamán Poma de Ayala. en la controvertida ac- tuación del padre Las Casas y en la personalidad no menos famosa de Gon- zalo Fernández de Oviedo, primer cronista mayor de las Indias. Pero aún quedan por resolvr algunos enigmas nativos a la paternidad de diferentes textos, lo cual no deja de echar dudas sobre la inclusión de determinados individuos en la lista tradiC:onal de historiadores primitivos. Asimismo, se percibe todavía la falta de una investigación seria y completa en torno a cier- tos personajes fundamentales. como el licenciado Polo de Ondegardo, fun- cionario vallisoletano a qwrn debemos riquísima información acerca de la sociedad andina. Para la presentación de nuestro índice bibliográfico, compuesto de más de medio millar de fichas, que abarcan cronológicamente desde 1945 hasta 1985, seguimos un esquema impirado en la clasificación que propone Porras Barrenechea. En primer lugar se exponen los estudios generales (nos. 1 a 16), que atañen a la mayoría de cronistas o a varios autores pertenecientes a grupos distintos. Luego tiene cabida la relación de estudios particulares (nos. 17 a 51?!.5), los cuales se ordenan de acuerdo al siguiente cuadro: 8 2. Revista Histórica, XVII (Lima 1948), p. 326. La mencionada comisión estuvo pre- sidida por Víctor Andrés Belaunde.

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