Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9

51 cerrarse en un afán de acumulación ptolomeica o alejandrina, lejos también de caer en un hierático formulismo estatista o faraónico. la Biblioteca del Congreso acumula y clasifica el saber para divulgarlo. se caracteriza por su resistencia a dejarse cercar por las normas tradicionales. por su minimun de lastre burocrático por su carencia de pedanteria. de la~ xitud. o de arbitrariedad en las di.'lrÍ3s rebdoncs con el público y por su aptitud perenne para un fecundo descontento creador y progresista. Pero el movimiento b;bliotecéi~io moderno no es una planta indigena o exclusiva de Es~ tados Unidos. Se va extendiendo lentament.e en lo que va de siglo XX, por todo el mun~ do culto. Incluyendo la Ciudad del Vaticano. cuyos fondos bibliográficos fueron reorga~ nizados por la Fundación Carnegie en tiempo de Pio XI, el Papa bibliotecario. hasta Chi~ na y la Unión Soviética. La filosofia bibliotecolégica igualitaria. solidarista y pragmática, podria hacer suya aqueHa frase evangélica sobre que el hombre no vino a la tierra a ser servido sino a servir. Minuciosa y exigente. su técnica va siempre en pos de nuevas ex~ perimentaciones. El Estado, el Municipio. los hombres dirigentes, los partido~ politicos, las clases acaudaladas van comprendiendo cada vez más imperiosamente sus nuevos debe~ res en relación con la propagación de la cultura. al lado de las escuelas y como comple- mento o sustituto de ellas. Y al desbordar todas las fronteras nacionales, aparece este mo~ vimiento con una constructiva irradiación internacional de virtualidades no plenamente uti- lizadas aún. El problema para la Biblioteca Nacional de Lima después de 1943 no podia. por eso, reducirse a la erección más o menos lenta de un nuevo y más o menos decorativo edificto. o a la recepción más o menos protocolaria de donativos. ni siquiera a la inversión más o menos cuantiosa de dinero en adquisiciones. Habia que buscar principios de validez univer~ sal para aplicarlos en beneficio nacional. Habia que pensar sobre todo en una mejor vi- da espir-tiual para nuestro pueblo, cuyo mensaje. pese a su fondo milenario indigena. la tra- dición románica y humanista y deslumbrantes chispazos de mestizaje genial, aún no se ha expresado plenamente. .El problema fundamental del Perú. aqui como en otros órdenes, es el de la adaptación del pais a las caracteristicas y necesidades del mundo moderno. he- cho que requiere libertad a la vez que continuidad. técnica creciente. método, sentido del crecimiento. capacidad de coordinación. Otro aspecto de la misma labor debia ser la divulgación de un estado de ánimo colec- tivo propicio a una politica bibliotecaria. con vistas a una coordinación urbana y nacio- nal. con la ayuda indispensable. dentro de un plano igual y sin letales absorcionismos. de elementos y entidades diversas. labor ya en marcha a través de las nacientes Escuela y Aso- ciación de Bibliotecarios. apenas trazada en el Consejo Nacional de Bibliotecas. o tan sólo planteada con la confederación de bibliotecas de Lima. Como las relaciones exteriores son otro de los aspectos básicos de esta estructura. expreso ahora la más cordial acogida a [a idea que acaba de lanzar el doctor Evans. de convocar en marzo próximo una asamblea ín- ter-americana bibliotecaria para la discusión de problemas institucionales y profesionales similares o comunes; y desde aqui ruego a todos mis colegas del Perú y de América del Sur que estudien detenidamente la interesante proposición formulada por el doctor Evans en nombre de su pais y les pido que agreguen a ella sus propios ptmtos de vista a fin de que dicha asamblea marque efectivamente un nuevo capitulo en la historia de la cooperación interamericana. Al agradecer nuevamente al doctor Evans por su visita. su misión y su mensaje, le pi- do que trasmita nuestro recuerdo a todos los que colaboraron en la formación del donati~ vo. desde posiciones oficiales y desde el Ilano. Son tantos los nombres que se agolpan al recuerdo que no habria tiempo para enumerarlos. Seame permitido. tan sólo. referirme él dos muertos: George Vaillant. que dejó pednzos de su alma excepcional y generosa en los cimientos de nuestra Biblioteca y Philip Aisworth Means cuyas cartas Henas de estimulo, de iniciativas y de fé en el porvenir. guardamos considerándolas la postrera de sus admi- rables obras de gran peruanista.

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