Boletín de la Biblioteca Nacional N° 9
52 Lo que hay de alusión a mi en las palabras del doctor Evans, me conmueve más por- que se que es exagerado. Si más tarde se demuestra que algo hubo de perdurable en la tercera Biblioteca Nacional. no h¡¡. de ser nada individual; se deberá al simultá- neo sacrificio de las mujeres y hombres Jovenes y heroicos que desde hace tres años. mañana y tarde. en medio de dificultades múltiples. trabajan para el porvenir. Hoy la Bi- blioteca Nacional es como un convaleciente que necesita que le quiten los vendajes y las muletas y que le den espacio y vestiduras para caminar y desarrollarse. No tenemos ¡ac- tancia por lo que hemos hecho. ni estamos envenenados por lo que se dejó de hacer. ni des- conocemos lo mucho que falta todavia. El acto de hoyes una reafirmación de la impor- tancia concedida al problema de la Biblioteca Nacional por el señor Presidente de la Repú- blica y el Gobierno que interpretan con ello el unánime anhelo del pais. cuyo interés cons- tante sobre esta obra no decae y cuyo substancial apoyo pecuniario y moral solicito en esta solemne ceremonia una vez más. Señores: Estamos haciendo un acto de fé en los valores del espiritu. frente al culto predominan- te en todo el mundo. de la Riqueza. del Poder. o del Medro. Ello no implica sin embargo. una afirmación de intelectualismo puro. Tan peligrosa como las otras supersticiones de' nuestra época. puede ser la de la Cultura, Hay ebrios y frenéticos de los bienes corpora- les -el dinero, el lujo. el predominio- como hay narcotizados por los bienes intelectuales, Tanto en las limitaciones especializadas del profesionalismo ciego. como en la frivolidad del "dilettante" vano. existen. desde distinto ángulo. un similar y condenable divorcio entre la Inteligencia y la Realidad profunda, Asi como la ley fundamental de la economia no es el acaparamiento sino el empleo de los valores materiales en beneficio de las exigencias del hombre y la civilización, también la norma fundamental de una cultura auténtica radica no en la acumulación del saber sino en su adaptación al hombre para la plena realización de sus destinos. El saber es como la riqueza, Fecundo cuando está al servicio del hombre; peligroso cuando. deshumanizándose. se pone al servicio de si mismo. Y es bajo esa luz inextinguible que deben recordarse siempre las palabras clásicas puestas al pié de las se- veras figuras de mármol que, en el pórtico de la Biblioteca Pública de Nueva York, presi- den el diario desfile de la muchedumbre indiferente. La primera inscripción dice: "Belle- za. vieja pero siempre nueva. eterna voz". Y la segunda: "Pero al fin. sobre todas las co- sas que exi:sten. la Verdad acaba llevándose consigo la victoria". ~---------------------_. LA BIBLIOTECA NACIONAL DESEA COMPLETAR SU COLECCION DE "EL PERUANO" POR COMPRA. CANJE O DONACION. Faltan los años siguientes: 1828 -- 1829 -- 1838 -- 1849 -- 1851 -- 1885 -- 1906. í
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