Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8

450 escolares; y que incluso pueden con una buena política bibliotecaria, cambiar el sentido de los métodos didácticos en la enseñanza, que hoy empleamos. Las bibliotecas de ciegos llenan una misión, que sin dej al' de ser muy pesada, es sumamente hermosa y noble. Este trabajo abre una serie pe caminos a la iniciativa y abnegación cristiana de la bibliotecaria, en bien de esos deshere– dados de la suerte. Las bibliotecas de obreros pueden ejercer una sana y amplia acción so– cial dentro de las clases trabajadoras del lugar. Las de los hospitales quieren mitigar las horas de dolor y aburrimiento de los convalescientes, proporcionándoles libros amenos y optimistas que levan– ten su espíritu, colaborando así, con el médico, en lo que se refiere a la parte espiritual y moral del paciente. Sin temor a equivocarnos, y nI siquiera a .. exagerar, podemos decir que la biblioteca actual, perfectamente org·anizada, tiene una situación de "centro" desde donde parte su ayuda y su aliento a todas las actividades intelectuales y espirituales de una comunidad. Pero este importante papel no podría llevarse a efecto si no se contara con un personal preparado, egresado de Escuelas de Bibliotecarios. Este a más de su instrucción especial, debe reunir ciertas condiciones, tales como una cultu– ra amplia, que indudablemente irá acrecentándose día a día con el trato de los libros, y un gran amor al estudio y al saber. En otros países como EE. UU., que está muy adelantado en cuanto a bi· bliotecas, existen escuelas en casi todas sus Universidades, donde se siguen cur– sos para organización de bibliotecas de tipo general y también especializadas. En .muchas de ellas se pueden obtener títulos de "Master'~ equival~ntes al docto· rado en nuestras facultades de Letras y Ciencias. La Biblioteca Nacional de Lima, consciente del importante papel social y cultural que le cabe dentro de nuestro ambiente, se prepara para el cumpli– miento de sus elevada misión y ha creado la Escuela de Bibliotecarios de Lima, que ha de procurarle, en parte, colaboradores adecuadamente capacitados. Ha in– troducido en esta forma en nuestro país la profesión del bibliotecario, que es una verdadera profesión, porque tiene campo propio de acción y estudios parti– cul;res también, lo mismo que grandes posibilidades en el futuro del Perú. Dentro de poco, como lo esperamos, será garantizada la ayuda oficial del Estado al bibliotecario profesional, con una ley que obligue a las personas que trabaj an en bibliotecas a tener certificados que acrediten su capacidad en el ramo; y también la creación de una escuela permanente. Significaría esto pues, el bau– tizo oficial de nuestra carrera en el Perú. Hasta el presente han egresado dos promociones de la Escuela de Biblio· tecluios, y traigo hoy para Uds. el anuncio seguro de un nuevo ciclo, que co– menzará en abril del año próximo y que durará lo que un año escolar, con el complemento P?sterior de un curso de especialización, para los que deseen am– pliar sus conocimientos en la m'ateria. El ingreso se hará por concurso, los resultados se sabrán con tiempo su-

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