Boletín de la Biblioteca Nacional N° 8
449 Sin embargo, la civilización en su continuo adelanto, habria de obligar a las bibliotecas a despertar de sus largos años de letargo. Y así tenemos hoy, en la Biblioteca pública moderna "una institución activa y dinámica con fun– ciones muy personales y fines elevados, empeñada en ponerse en contacto y ser– vir a todos los ciudadanos". Es decir, es hoy el r~verso de lo que fué ayer. Se ha comprendido, por fin, el valor inmenso que tiene en la vida de una colec– tividad, una biblioteca organizada sobre bases técnicas que permitan su mayor rendimiento en beneficio de la sociedad. La biblioteca moderna tiende hoy a allanar todos los obstáculos que pue– dan ser una valla entre el público lector y ella, y como primera medida para ga– rantizar su efectividad en el servicio," interiormente se la ha dividido en depar– tamentos, cada uno con su labor propia, pero todos perfectamente coordinados. En ratgos generales les diré cuales son los más. comunes: existe el departa– mento de ingresos, el de catalogación y clasificación de libros, de circula ción interna y ya en contacto con el público podemos nombrar el departamento de referencia o consulta, cuya misión fundamental es indicar "las enormes po– tencialidades de la Biblioteca a aquel grupo de personas que de por sí, jamás hubiera sospechado las riq~ezas bibliográficas en ella contenidas"; después tene– mos otros como: el de préstamo a domicilio y circulación de libros. Esto es en cuanto a una biblioteca de tipo general. El primer gran servicio que presta a la comunidad una biblioteca es el contribuir a la autoeducación del {ndividuo, abriéndole nuevos horizontes en el camino de su vida. Con sus colecciones de periódicos, revistas, artículos, foto– grafías y libros de actualidad, va elevando el nivel mental del hombre de cultu– ra baja o media. La Biblioteca moderna ayuda al científico en sus investigaciones, al hom– bre de negocios con sus datos estadísticos, al maestro, al estudiante, al niño, a todas las clases sociales sin distinción de rangos y edades. Despierta su inte– rés con exposiciones de "novedades" en el campo de los libros, con charlas '! propaganda de su material bibliográfico y aun más, no espera a los lectores, sino que va a su encuentro, creando sucursales en distintos barrios de la ciudad, con las bibliotecas rodantes o bibliobuses, con préstamos de libros a particulares u otras institucione;' para una ¡fecha o acontecimiento determinado, como por ej~m plo un aniversario, o simplemente con el hecho de proporcionar literatura se· lecta que eduque el gusto, a más de hacer pasar unas horas deliciosas en la lec– tura amena de una buena obra. Pero donde verdaderamente se ve el anhelo que tiene por servir al público lector es en las bibliotecas especializadas. Las hay de varias clases, entre estas podemos citar: Las bibliotecas infantiles, que llegan hasta atraer a niñitos que aún no 8a– ben leer, con el incentivo de sus preciosos libros de láminas y la narración de cuentos, representaciones escénicas, etc. Las bibliotecas escolares, cuya misión es importantísima en la educación de un pais, por su amplio horizonte de acción como resultado de la íntima cola– boración del maestro con el bibliotecario en la tlolución de muchos problemas
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