Boletín de la Biblioteca Nacional N° 57 58

12 21. Cuando muere el marido, la viuda se cubre el rostro de luto, no sale de la casa: en el sitio donde murió clavan una estaca de la madera que llaman chonta, y ponen una vela encendida: cumplidos los ocho días se juntan los parientes y vecinos, hacen su función de comida, y bebida, lavan la ropa, y cama / / toda del muerto, y entonces la viuda se descubre el rostro; guardan la ropa hasta el cabo de año, que vuelven a sacar, le ponen sus velas, y bailan alrededor de ella. Esto mismo observa el marido en la muerte de la mujer, a excepción de recogimiento y cobertura de rostro. Tienen algunas supersticiones en ésto, clavan a golpe una estaca en el lugar donde alguno muere, y si esta entra con facilidad dicen que está la sepultura abierta, y se han de morir otros que es preciso cerrarla, y así ponen en el agujero coca, y a golpe endurecen aquel sitio. Matan al perro del difunto para que le acompañe en el camino de la otra vida. 22. En sus tratos y promesas se guardan fidelidad. 23. Son inclinados a la mentira sin otro fundamento que su ignorancia y estu- pidés. 24. La coca, y la bebida son los v1c10s que los dominan, esto es más común en los operarios de las minas, y en el sexo masculino. 25. No se niegan a prestarse lo que tienen, ya sea dinero, semillas, y otros efectos, con diferencia que para prestarse dinero el que lo pide le hace su agrado a quien lo pide de coca, chicha, o aguardiente, y este le presta con el plazo que se estipulan, y con la condición de q:ue le ha de pagar un poco más de cada diez al año; las demás cosas se prestan con la condición de devolverlas en la misma especie o pagarla en dinero. Los contratos que tienen son con la coca, la dan al prestado por dos pesos más que al contado; por lo regular una arroba de 30 libras vale diez pesos, pero al fíado la dan a doce. Este es el comercio más común en esta doctrina entre indios y españoles. Para la tintura de lanas de que se habló al número 4? tienen sus contratos para comprar el magno, o grana, los vellones de lana, y demás ingredientes. 49 libras castellanas, que en su peso llaman diez pie- dras chunca rumi hacen // trabajar por tres pesos (?) de buena plata, dan- do de comer. Este comercio está en decadencia porque los colores que tra- bajan han rebajado de precio: razón del mayor atraso de los que viven de él que es la mayor parte de esta feligresía. 26. Los contratos que tienen en sus sementeras son ayudarse mutuamente que llaman Ayni y prestarse lo que les falta: se juntan pues en un sembrío unos con su yunta de bueyes, otros con su lampa o atuna otros con la taclla, que es una tabla larga con su punta, su arco para el manejo, y su gancho donde pisan, y apulio (sic) caban la tierra: el dueño de la hacienda lo regala con su cerveza, o chicha, coca, comida, y merienda, y queda obligado a la correspondencia. En estas faenas acostumbran tomar la chicha revuelta con harina de cebada que llaman pitu. Entran al trabajo de las diez a las once del día, descansan cuatro veces tomando la coca y chicha. Los ahijados y compadres, les brindan sus meriendas, chicha y aguardiente, celebrando con cohetes y cantos la faena. Los españoles tienen esta misma unión entre sí y con los indios y tam- bién pagan algunos jornaleros, que entran al trabajo a las diez u 11 del día les dan de comer, beber, coca y los pagan un real de jornal según cos-

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