Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
5 mejantes habíamos perdido ya dos hijos, no alimentamos ni por un momento la esperanza de salvarla; mas, por un casi milagro, después de 15 días en que fue semi-cadáver, quiso Dios salvarla. Agregue a estos pesares y cuidados domésticos las atenciones y ocupaciones políticas y parlamentarias que el nuevo Gobierno nos ha procurado y nos procura, y verá que no ha sido ni olvido ni INSOU– CIANCE (1) mi falta de contestación a su carta. No crea V. que he echado en olvido el encargo de la señora su suegra. Al contrario, me he ocupado de él; más, no ha estado en mi mano cum– plirlo con la exactitud que lo hubiera deseado. Las tales pepas de sandía son difíciles de encontrar en Lima en la cantidad que V. me pide, y necesario es ocu– rrir por ellas al valle de Lurín o al de Pachacamac, distantes 6 y 7 leguas de Lima. Hice inmediatamente el encargo a un hacendado de esos valles, el Coronel Arriz, el cual me dijo que no era ya tiempo, pero que tan luego como fuese me mandaría semilla de la mejor clase. Espero que cumpla él su compromiso para satisfacer yo su encargo. En realidad, a mi vuelta de Chile publiqué en la "Revista de Lima" algunos artículos sobre ese país, del que tan grata memoria conservo y conservaré mientras viva y al cual tengo grandes deseos de volver. Le remito a V. la colección de ellos en un paquete que a la vez que ésta pondré en el co– rreo. Cuide V. de recogerlos y dígame con la franqueza que debe qué juicio for– ma V. de mis juicios. Muy grato me sería saber también el de su suegro (2), persona por quien tengo gran respeto y a quien saludará V. por mí con la ma– yor consideración, el del señor Varas (3) Y el de Silva. Si cree V. mis aprecia– cíones exactas, o a lo menos útil y conveniente que se conozca en Chile el juicio de un peruano sobre ese país, le estimaré que escriba algo sobre ellos. Mucho valor les diera merecer la atención del autor del ENSAYO. Mucho deseo volver a Chile, y mis aspiraciones estarían lle– nas con la Legación de Santiago; pero, oposicionista IN UTROQUE (1), no es– pero conseguir lo que aquí expresan con la elocuente frase de TRONCHA; y ha– biendo merecido de mis colegas el honor de ser reelegido, el único de mi Cáma– ra, para miembro de la Comisión Permanente por 72 votos sobre 100, no embar– gante (sic) la feroz oposición del Ministerio, no me es posible pensar en dejar el país mientras dure mi mandato. Además, V. sabe que en este país TRONCHIS– neo (1), la Comisión Permanente no es AD HONOREM (1) como allá, pues tie– ne sus 10 duros todos los días, incluso los feriados. He cumplido los saludos que V. me e1lcarga, y don Felipe, que sigue tal cual V. lo dejó, Manuel, mi mujer, etc., los corresponden cordialísima· mente, encargándomelos ésta última para Luz, cuyo retrato y el de V. dice que espera hace más de un año. La señora de Ros, desesperada por volver a Europa, no espe– ra para realizarlo más que se efectúe el matrimonio de Rosita con Pío Echenique (hijo del ex Presidente). (1) Subrayado en el original. (2) Don Manuel Montt, ex Presidente de Chile. (3) Don Antonio Varas, su Ministro.
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