Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
53 Son amigos los que aman las mismas excelencias y rechazan las mismas 1m– quidades. El amor que nos reúne en Dios y en la Patria es el fundamento de nuestra amistad, que manifestamos en las mismas tradiciones, con dolor y alegría, siempre con dignidad, como expresión actual, de un permanente y eterno com– promiso. Fruto de esa compartida amistad es la renovada generosidad con que se me permite hablar acerca de nuestro Libertador. Inmerecido honor que se acrecienta porque ocurre en la sede de una Institución que él fundara, y en el fausto acon– tecimiento de la restitución a un recinto, de la efigie cuyo original está en San– tiago de Chile. Hace unos días conmemorábamos su desembarco en Paracas. Allí culminó su hazaña. 1812. Tiene un objetivo: la existencia de la Patria; un camino: la liberación de Chile y Perú. Ha llegado a Buenos Aires, cuando la lucha por la Independencia ha cesado en el resto del Continente. Es necesaria una comunidad de esfuerzos. No la discute; la realiza. No procura el acuerdo; lo logra. Se lanza con per– severancia infatigable, a la reunión de todos los esfuerzos. Continúa adelante cuando el desconcierto se apodera incluso de los que gobiernan que no ven más allá de sus intereses. Guiado por una idea ordenadora, en la acción realiza la unidad. Logra la declaración de Tucumán y que aquéllos que aún anteponen con marcada miopía política, sus menguados intereses a los de la Patria, por lo menos consientan en dividir su atención. Todo lo ordena, todo lo dispone según su condición y jerarquía, sin mengua y sin exceso. Cada uno, movido o guiado por su inteligencia ordenadora y su voluntad de conducción dará todo lo que tiene en beneficio común. Así llevará su bandera hasta Lima y alcanzará la paz donde todos obtendrán la abundancia suficiente que permita la vida virtuosa. Cinco días antes de su despedida, preside el estreno de la biblioteca que creara por decreto del 28 de agosto. "Espero que este establecimiento sea frecuentado por los amantes de la Patria", porque "la ilustración es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia". Breves y severas palabras. En ellas se encuentra todo el secreto de su gloria. Conocía muy bien que para la libertad, es menester ciencia y conciencia: entendimiento lúcido y voluntad libre. Forjó su voluntad en las ásperas campañas militares y la tediosa vida de guarnición. Fueron su escuela las nobles tradiciones españolas de altiva libertad en la debida obediencia. Supo de los sinsabores de la derrota y de la alegría del triunfo. Ni uno ni otro hizo mella en su espíritu. Su inteligencia fue sumisa a la verdad, y su voluntad la sirvió sin retaceos ni condiciones. Por eso no fue esclavo de la pasión, ni del amor propio; ni del sentimentalis– mo que comprende lo que quiere con lo que debe. Ni del esceptismo decadente, que se encoge de hombros preguntándose qué es la verdad, y termina lavándose las manos, incapaz de una decisión. Sabe que es escéptico, o el débil o el ambi– cioso terminan por medrar a propósito de la Patria o a costa de la Patria: cuando son llevados, por la fuerza de las circunstancias, a decidir, a quebrar el cómodo equilibrio en que se encuentran, entonces, aún los pretendidamente honestos, se
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx