Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56

10 elados con los árabes, y de las indias quechuas, tenemos en la desgracia la altivez del español, el fatalismo del árabe y la resignación del indio. Yo, en mi ser, sien. to vivos esos elementos. Me romperán, pero no me doblarán: el español. Esta. ba escrito: el árabe. Paciencia: el indio. Se acaba el papel y temo que con su término llegue al suyo tu paciencia. ADIEU, OU AU REVOIR. (1) De todos modos te envía el más coro áial abrazo de año nuevo, tu amigo. l.A. DE LAVALLE Alvarez, que acaba de entrar, me encarga que corresponda cordialmente tu saludo, y me encarga presentarte sus votos y salutaciones en el año nuevo. Lima, 15 de junio de 1883. Señor Don Ambrosio Montt Santiago Mi querido Ambrosio: Tu carta de 15 del último mes llegó oportunamente a mis ma. nos. De la que por tu intermedio dirigí al Presidel1te no he tenido contestación. No lo extrafío. Supe que había mandado copia de ella a Novoa. Salúdalo por mí cuando le veas y dale las gracias en mi nombre por la libertad de O'Phelan y de Muso, que le pedí, y a los que he tenido el placer de ver restituídos a sus hogares, sintiendo si que la inexorable Parca hubiera cortado con Su fatal tijere. tazo los días de Gómez Silva y que no le hubiera llegado la libertad en tiempo oportuno, para venir a enterrar el pico en su hogar y entre los suyos; y que a aquellos no acompañara Corrales Melgar, COPADO (1) también como ellos, pe. ro respecto al cual, según me dijo Novoa, había que sé yo qué orden especial, por haber firmado el decreto de expulsión de los ciudadanos chilenos; aunque, a mi juicio, merecía mas bien por ese acto que Vicuña Mackena colocase su efi. gie en el TEMPLO DE LA GRATITUD NACIONAL(l) que confinaran al original en Chillán, puesto que tan HABIL (1) medida les dió a Uds. 15,000 excelentes soldados, aptos para toda empresa y conocedores, más que los nuestros, del te.. rritorio en que debían operar. Convengo en la exactitud de tu razonamiento respecto al de. seo y anhelo del Presidente por la paz; pero, mientras esos deseos yesos anhelos no se tradujesen en hechos, era permitido dudar de ellos a los que no habían hablado con Santa María como yo, ni razonan con el conocimiento de causa que tú. Hoy la situación es distinta. La aceptación por Iglesias de las bases fun. damentales de un tratado de paz, acordadas con Novoa tras repetidas conferen.. cias y largas discusiones, y a la franca expresión del pensamiento del Gobierno d~ (1) Subrayado en el original

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