Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
9 Berlín, el 1'! de Enero de 1876, porque tuviera un año feliz en aquél que en ese día empezaba:-"Señores, les dije, los votos de Uds. se realizarán, porque por muy desgraciados que sean los años que Dios me otorgue de vida, ninguno po– dra serlo más para mí que el que acaba de pasar". Era el de 1875, en cuyo curso había perdido a Mariana ¡Cuán lejos estaba, cuando tal decía, de que en las ásperas nieblas del futuro se encerraba un año de 1881! ¡Un año de 1882! Que en el primero tendría que recoger de un campo de batalla el cadáver sangriento y mutilado de mi hijo, para sepultarlo en la tumba que ya encerraba a su ma. dre, y que en el segundo vería cerrarse sobre mi hija la loza de otra tumba de vivos, como tú exactamente la defines, y sería yo arrebatado de mi doblemente enlutado hogar dejando abandonadas a todos los azares de la orfandad, de la inexperiencia y de una estrechez semejante a la miseria a 8 hijas, de las cuales tiene 20 años la que de madre les sirve, sin más apoyo que un hermano que no tiene aún 25 y éso en una atmósfera enemiga, si no ciertamente social, pues apenas si puede haber en Lima familia más estimada que la mía, administrativa y gubernativamente considerada. No puedo deciros, pues, que por poco feliz que sea para mí el año de 83, siempre será venturoso comparado con sus inmediatos predecesores. Tengo miedo a tas incógnitas que puede reservarme el porvenir. ¡Que las que él os reserve se despejen en raudales de felici. dad! ¡Que Dios te conserve a tu Luz y que ella sea la que alumbre tus últimos días sobre la tierra! ¡Que a vuestra sombra protectora crezca y se establezca vuestra prole, y, sobre todo, que jamás la mano caprichosa de la fuerza te arre. bate de tu feliz hogar! He aquí, mi querido Ambrosio, los votos que por vaso. tras eleva desde la sima del infortunio un antiguo amigo, a cuyo viejo afecto habéis añadido las obligaciones de la gratitud por las manifestaciones de vues. tro afecto, en esta época de tan dolorosa prueba. ¡Qué oasis sería para mí tu "chalet" de Viña del Mar, en es. ta peregrinaclOn al través de un desierto moral, más árido y penoso que el de Sahara! ¡Qué sueño de felicidad sentarme en tu hogar y descansar unas sema. nas, en una atmósfera afectuosa, de esta dolorosa "vía crucis" que comenzó el 25 de Septiembre! Pero ése sueño, que tu carta me hace hacer despierto, se di. sipa al soplo de la reaNdad como con la luz de la mañana se desvanecen los que se hacen dormido, no sé si para consuelo o mayor tormento de los desgra. ciados. ¿Podré yo exponerte a que recibas una seca negativa, que te sería tan. to mas penosa cuanto mas cara te es la persona de quien la recibieres? ¿Podré yo hacerte el blanco de las censuras, de los desdenes, de los ataques quizás, de algunos de tus compatriotas? No, ciertamente, mi buen Ambrosio. Nada, te ase. guro, pudiera serme mas agradable que pasar unos días contigo y tu Luz. Si hoy me pusieran en libertad, daría treguas a mis ansias por ver a mis hijas y les ro. baría ocho días por pasarlo contigo. Pero, francamente, temo exponerte a un re. chazo, si tal pretendes, o a malévolas censuras si tal consigues. Haz, sin em. bargo, lo que quieras, seguro que no te agradeceré menos por haber sido un mi. raje pasajero el que tu carta me ha hecho percibir en el horizonte de mi vida, que lo que te lo agradecería si se convirtiese en realidad. Pero piénsalo bien. Recuerda que Talleyrand decía: "Mefiez vous du premier mouvement du coeur; il est toujours bon". Note dejes arrastrar por tu compasión por un amigo en desgracia. Ya has observado que los peruanos llevamos mejor que la fortuna la desgracia, lo que no te extrañará, si paras mientes en los elementos que como ponen un peruano en general. Hijos de españoles andaluces fuertemente mezo
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