Boletín de la Biblioteca Nacional N° 55-56
11 Chile, que hace el Presidente en su mensaje a las Cámaras el 2 del corriente, no deben dejar dudas, aún a los espíritus más recelosos, siempre que juzguen de buena fe, de que vamos marchando hacia la paz. Y, ¿porqué no iríamos? A Chile se le ofrecen las condiciones que, como tú dices. "exige el país en justo pre– mio de tantos peligros y sacrificios, y que debe soportar el Perú como una cruel necesidad de su situación", y se ha hallado un patriota peruano "que se atreva a decirlo al país y a poner su fortuna, su ambición, su porvenir y su firma en un pacto que juzga de oprobio nacional y personal irreparable", pero que acepo ta como la consecuencia inexorable y brutal de una guerra en la que no tuvo más parte que pelear como un bravo y sacrificar, como yo, al primogénito de sus hijos. Ya que no hemos tenido un Moltke, "que combine y gane la victoria", hemos encontrado, no un Thiers, ciertamente, pero sí un patriota inmaculado "que acepta notablemente el sacrificio". Sin embargo, dudo que lleguemos a la paz, y no porque tema que tu Gobierno no la desee y anhele, sino por los mil y mil obstáculos que ha de ofrecer para llegar a ella un grupo de negociantes, que prefieren mil veces la ruina y la desaparición de su país, a que ese país exis. ta, si no ha de ser objeto de su explotación perpetua. Aludo, sin embozo ni rodeos, al que acaudilla TU CLIENTE (1) García Calderón. Y a este propósito te diré, con mi genial franqueza, que siento hayas prestado tu talento a la de. fensa de una de l'as más grandes picardías, de uno de los robos más cínicos que se han hecho en este país, aunque comprendo perfectamente los elevados móviles que para ello has tenido, y que, más que el hecho mismo, has defendido la cues– tión de derecho y de competencia. Me dices al oído que estás en peligro de salir del país, en viaje al Brasil, y que puede ser que te veas obligado a aceptar esa Legación. Ya los diarios me lo habían anunciado, aunque últimamente he visto que no es al Brasil sino a la Argentina adonde te envían. Dime lo que resuelvas al fin, para escribir a dos de mis antiguos coz,egas y siempre excelentes amigos, los Minis– tros de España y de Alemania en Río, con anticipación, para que, antes que co– mo colega, te acojan como amigo. No olvides de enviarme antes de partir los retratos que me ofreciste en Viña del Mar; y Ricardo Palma, aquí presente, me encarga te haga igual solicitud de su parte y te salude muy amistosamente. Me dice que te diga que ha publicado ya el primer tomo de una edición corregida y considerablemente aumentada de sus TRADICIONES (1); que el segundo sal– drá en agosto y el tercero y último en noviembre, y que cuando esté completa te remitirá un ejemplar. Con mil afectuosos recuerdos para Luz y las chicas, te abra. za tu amigo afectísimo. l.A. DE LAVALLE (1) Subrayado en el original.
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