Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

5 la obrzt de A.V., devienen prernonitari<1s voces de valoración. qu~' la crítica poste.rior confirma como exactas. Tienen ellas el val01· del veredicto de Jos te'figos, cuyo intelecto 1<0 se deja nublar por la emoción. Estaba vivo, tibio todavía el dolor que la trag;ca e inesperada muerte de Valdelornar les había producido; no obstante, un neto espíritu de justicia preside sus asertos. Y d:bernos advertir que la mayoría de los que hablaron eran amigos del poeta, con quienes había compartido muchas horas. En este grupo que despide a Valdelomar estuvieron presentes cuatro iqueños: Dálmace Moner Tolmos, Ricardo Caso, Félix del Valle y Roberto Montoya. Ni aún ellos llegan a la exageración ea sus comentarios, en su estimativa; a pesar del estímulo que la comunidad del terruiío produce. Hay otro hecho que cabe detacar. La contemporaneidad con Valdelomar no fue óbice para evitar en los oradores la justeza del juicio, el equilibrio en la estimación. Es común que los contemporáneos yerren en la apreciación, por carecer de Ja perspectiva que sólo el tiempo da o por compartir "vicios" :-· "virtudes" temporales, la "conciencia epoca!" diríamos. De este modo es posible apreciar las sobrias y medidas palabras de Dálmace Moner Talmas, en nombre de la Asamblea Nacional. Podemos admirar la justeza de juicio en lo que para el momento podían ser atrevidas afirmaciones de Ricardo Caso: "Valdelomar ha sido, sin duda alguna, de las más notables y originales figuras literarias del Perú". O admirar, asimismo, la profundidad filosó– fica del discurso de Osear Miró Quesada a nombre del periodismo, quien también destaca la originalidad del artista. La vibrante oración del representante de la Federación de Estudiantes, Marruel Rospigliosi Gómez. Sánchez; su sinceridad y justa admiración por Abraham Valdelomar, que sorprer.de gratamente. Como llama Ja atención el tono intimista de Ezequiel Balarezo Pinillos (Gastón Roger) a través del cual reconoce y destaca la generosidad de Valdelomar: "su bendito gozo inexplicable de hacer el bien". Gastón Roger hablaba por los ex-compaiíeros de trabajo. Félix del Valle en un discurso, que es una composición literaria, hace énfasis en la prosa de Valdelomar: " ... tu prosa tan varia, tan ondulante y tan diversa ... " y más adelante: ''No eras un pesado ingeniero de la literatura, ni un filósofo, ni un historiador, eras todo ello y mucho más porque eras gran artista v eras gran poeta". La desgarrada y sincera pieza de oratoria de Fobia Camaclzo, a nombre de los amigos personales, nos emociona: "¡Cómo te conmoverá el dolor que sin querer nos has dado! Tu alma debe mirarnos desde Ja eternidad con una tristeza infinita porque o le es dado traernos ni un poco del consuelo que necesitamos". Roberto Montoya es una voz transida de sentimiento regional. Hace una hermosa referencia al paisaje iqueño y es el único de los oradores que bocela una semblanza biográ– fica de A.V. Pone en evidencia el amor del poeta a su tierra y cómo continuamente volvía a Tea a renovars"' espiritualmente. Hemos revisado "El Comercio", "La Prensa" y "La Crónica" de la época. Sabemos que hablaron también Alejandro Peralta y Oswaldo Cayo Pizarra. El prL mero "por la junventud del Cuzco". El segundo "por la asamblea de las sociedades

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