Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54
4 Murió joven, muy joven y escribió en diversos géneros; sin embargo alcanzó altitud estética, pocas veces lograda por escritor peruano alguno. Conocedcr de todas las técnicas literarias de su tiempo -acaso inventor de algunas- las puso al servicio de su mensaje que alcanza sus cimas cuando es aldeano y siirple. Y logró la más difícil universalidad, la del predio ignorado, la del lar familiar. Su pluma, sabia vivifican te, innovó todos los géneros que cultivaba: cuento, poesía, drama, ensayo, novela, historia, crítica, oratoria, periodismo. Tuvo la mi– sión de abrir nuevas rutas, lci5 caminos por los que estarnos andando en las letras peruanas de hoy. Su poesía, en el prístino sentido del vocablo póiesis, que indudablemente debe implicar sus cuentos, es vida palpitante, imaginación, nostalgia y sentimiento, y se ofrece a través de una forma sencilla y luminosa. En ella están pre,;entes los mo– tivos del paisaje iqueño, las escenas familiares o sus preocupaciones metafísicas. Pero su poesía se da en su prosa, recalcarnos, en sus cuentos especialmente. Su prosa vibrante sirve de modelo y estímulo a las juventudes actuales. El poeta nació en 1 ca, el 27 de abril de 1888, lo que está aclarado a pesar de la partida de bautizo.(*) Antes que cumpliera 6 años, su familia se trasladó a Pisco. Sus primeras vivencias son las del paisaje iqueño mediterráneo: Ica, ciudad y cam– po; isla geométrica de cal y adobe en un oasis tostado por el sol perenne– mente, casas solariegas con zaguanes y patios y huerto~ con vides. Y el panorama litoral de Pisco, arenal en diálogo directo con el mar que las paracas agitan. Al respecto en el periódico iqueño "El Heraldo", en una entrevista que le hizo Roberto Montoya en 1916, declaró: "Más ha contribuido en la formación de mi c.,píritu la muda contemplación de estos médanos y guarangales, de estos sauces añosos, de estas acequias lentas y sombreadas, de estos crepúsculos encendidos v de es– tas noches consteladas por el raro florilegio de las estrellas, que las lecciones de filosofía del Dr. Deustua o las novelas de Anatole France". Es la cor!ipr:nsión de c'.;t:: paisaje una de las claves que nos conducen a cono– cer o explicarnos con más claridad la obra de Valdelomar. Es la relación hombre– paisaje un camino para adentrarnos en su trabajo de creación. Luis Fabio Xammar la enfoca como hemos visto al principio. Empero consideramos que esta veta no está explotada suficientemente. No es nuestro intento lograrlo. !~OS DISCURSOS EN SUS FUNERALES Nuestro objetivo ahora es divulgar los discursos, digamos mejor, las composiciones que representantes de todos los sectores de la nacionalidad ofrecie– ron frente a sus restos mortales antes de ser sepultados en Lima (**). Ocurre con frecuencia que las oraciones necrológicas se exceden en ditirambos. Exageran en suma. Pero qui::nes hablaron en esa dolorosa ocasión, al referirse a (*) En Ja partida se lee que el párroco Manuel B. Bao dice bautizar el 4 de Junio a un ni1·10 de un mes y 19 días de nacido, Jo que indicaría que A. V. nació el 16 de abril. Pero b n 1 adrc y los hermanos sobrevivientes han informado, en repetidas ocasiones que A. V. nació el 27 <le abril. Su cumpleaños lo celebraba el mismo día (27). (* * ¡ Decimos, "en Lim:J", porque antes, el 5 de novie1nbrc, ( 1919) su cadáver había sido sepultado en Avacuc~'·,i.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx