Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

o¡nmorn::; pueJa conocer~e , porque parte se halla ta \'-.::·dad. Yo cr-:o que tambi~n U. Señor articulista, obra d-= bw.:n:i k ; p.Jrque lo tengo por hombre de bien: SÍilO le preguntaría ¿cuánto le ha valido el arcicu– lit0? pues conozco nll1y bien á los ingleses , y no de ~1qw , ni de ahora; sino de luengas tierras y de tiem– ¡10s müy atr.-ts, y sé que ellos sabt:n pagar bi~o esta c.:speci;.: J.e cosas. A Dios, basta otra dia, Continúa el E.A·tracto del tiúmero anterior. Entendida bien la significacion de la palabra puehlo y notados ya Jos abusos que puedtn hacerse de ella ' pasemos á examinar d principio de la sobe· 1·anÍa ; cuestion tscaodalosa para alguoos , peligro· sa para otros , y segun muchos, abstracta é inútil como las frtislerias ininteligibles de los Aristotélicos. Definámos esta voz. Soberanía es el· poder superio~ á todos los demas poderes de la sociedad. Si se con.. sider~ en su raiz, esta d~oominacion no puede cor– responder sino al poder ant~1ior á todos y que los <:onstituye a todos , es decir , al poder que crió el J'.1cto social, ó la constitucion ; y nadie duda , que t!St~ poder primiri\'O , inénagenable , independiente d~ toda form<! de gobierno , reside en la comunidad. El pueblo al aceptar la constitucion, sea cual fuere, ~un la de: un gobierno absoluto exerce la soberania, y en este sentido decimos que la soheranía perte– nece á la nacion. I.as preocppac!ones de la esclavi– tud, y los intereses dd despotismo han procurado eq todos titmpos obscurecer esta verdad ; pero jamas fl.1n. podido d~struirla. P0r mas que la crueldad ó las armas hayan cousolidado el gobierno de un dés– pota , ó de ua conquistador , ja1uas se ha m¡radQ

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