Boletín de la Biblioteca Nacional N° 53-54

19 somos lo ruisfn..,, y sabremos sacrificar nuestros gustos al bien del escado. No soy yo el pt imero que dice· que las c?sas de segunda necesidad no deben aparecer en una ra~mn, basta que la tierra esté bien cultivada. La agncul... tura es la primera riqueza de un estado ; y cuandQ ella esta addantada , es cuando siguen las rnanufacl"" turas , y despues las artes de recreo , como la pini– tura , la escultura , la música &c. porque ptirnero es comer que vestirse ' y primero vestirse que re– crearse con cosas de mucho costo· Si desde el prin– cipio coJDeniamos dedicándonos. á las artes y cultivando los ramos de mero lujo, llegará el dia eu que no tengámos. que comer ; porque todos los brazo~ que ~ emplean en cosas que no son necesarias , serán robados a los campos, cuyo cultivo constituye la ver– dadera riqueza de las naciones. Pero ellos no pueden cultivarse, mientras el labrador tenga que cambiar í ~ada momento el arado por la espada : luego nuestro primer objeto debe ser que termíne la ~uerra. Hasta aquí creo que convenimus , Señor articµ/ista, porque juzgo que U. será persona racional. Pero pasemo' adelante. z Podrá concluirse la guerra sin dinero ? ~ ninguo modo , pues él es la única palanca capaz de mover nuestra gran máquina. ¿Y 10§ e:xtrangero$ nos traen el dinero ó se Jo llevan~ La contesta... cíoo es bastante clara. Se han llevado casi todo el que teoiamos, y pronto se llevarán el resto. Con que será preciso que se impida esta exportacion que nos arruina. Tiempo llegará eri que estando nuestrps cam– pos bien cultivados , teogárnos efectos, cuyo valor se acerque al de los que se introducen , y el deficil s• Pr'á en aumerario , que entonces no oos hará falta

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